El Derecho no es ajeno a la generalidad de las personas. El hombre por naturaleza es gregario desde que se conoce su historia. Todo grupo social tiene normas. Aún aquellas personas que no están en contacto directo con el mundo jurídico tiene una mínima noción acerca de lo que pueda ser el Derecho.
jueves, 22 de noviembre de 2018
Libro de Formación de Riesgos Laborales
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Libro Seguridad Industrial y Salud Asfahl
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Combate de Incendios
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viernes, 20 de julio de 2018
lunes, 16 de julio de 2018
CAPÍTULO III. Denominado MARCO METODOLÓGICO (Metodología Cuantitativo) O ABORDAJE METODOLÓGICO (Metodología Cualitativa).
CAPÍTULO III
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CAPÍTULO III. Denominado MARCO METODOLÓGICO
(Metodología Cuantitativo)
O ABORDAJE METODOLÓGICO (Metodología Cualitativa).
martes, 26 de junio de 2018
domingo, 24 de junio de 2018
PORQUÉ ES NECESARIO UN PARO NACIONAL DE TRABAJADORES
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sábado, 23 de junio de 2018
viernes, 22 de junio de 2018
jueves, 21 de junio de 2018
Padrón-Guillén, José (1996): “Qué es el Problema de Investigación”,
en Padrón, J. y Chacín, M.: Investigación-Docencia. Temas para Seminario.
Caracas: Publicaciones del Decanato de Postgrado de la USR, pp. 100-110
QUÉ ES EL PROBLEMA DE INVESTIGACIÓN
Es común decir que no hay investigación sin un “problema” y que un problema bien planteado es mejor que cualquier solución gratuita. Pero ¿de qué estamos hablando? ¿Qué es un “Problema”? Analicemos las siguientes definiciones, tomadas como muestra, y decidamos luego hasta qué punto es claro o evidente el sentido de la palabra:
Apartando, pues, las cuestiones formales de definición y uso, tenemos la obligación de preguntarnos cuál es la naturaleza de un problema de investigación. En lo que sigue expondremos algunas claves que deberían ser consideradas si queremos profundizar en un concepto adecuado de esa expresión.
Retomemos como punto de partida el concepto de “Investigación Natural” propuesto por Becerra(1) (1995) y reformulémoslo de modo que abarque las relaciones conocimiento - acción tal como es
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1 En realidad, este concepto corresponde originariamente a la idea de Epistemología Naturalizada de Quine, de donde parte ciertas coincidencias con una de las ideas implícitas en la misma noción de “psicogénesis” de Piaget (1981, 1977, 1969, etc.), en el marco del programa de su “epistemología genética”: La inteligencia es una adaptación. Para captar su relación con la vida en general es necesario, por tanto, establecer con precisión las relaciones existentes entre el organismo y el medio.
Decir que la inteligencia es un caso particular de adaptación biológica es tanto como suponer que, en esencia, es una organización y que su función es estructurar el universo del mismo modo que el organismo estructura su medio inmediato (Piaget, 1969).
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corriente dentro del programa de la epistemología genética y, más específicamente, dentro del concepto de “función general de la organización de la acción” (Piaget, 1981).
La idea es la siguiente: todo organismo vivo tiende a subsistir mediante transformaciones convenientes del entorno inmediato o mediante adaptaciones al mismo cuando éste no puede ser transformado. En realidad, en ambos casos se trata de cambios, bien sea de las condiciones del entorno, bien de las propias condiciones del organismo en función de requerimientos externos. Estos cambios regulativos constituyen la base de toda acción. Toda acción, desde la de un protozoario (desde el nivel del gen, según la hipótesis piagetiana) hasta la del hombre del futuro, se explica entonces, muy en general, como una respuesta a la necesidad de cambios para la subsistencia (2). En efecto, dado que esos cambios no son sucesos simples u ordinarios sino que están teleológicamente orientados (es decir, estructurados según una finalidad), adquieren entonces el carácter de acciones,
aun cuando no siempre se trate de acciones RACIONALES. En resumen, lo que genera cualquier acción es la necesidad de cambios adaptativos y/o transformativos por relación con las demandas del ambiente circundante. Ahora bien, ningún organismo es capaz de plantear un cambio regulativo
cualquiera, esto es, una acción cualquiera si previamente no dispone de cierta información mínima acerca de las condiciones circundantes y acerca de sus propias condiciones de existencia. O, mejor dicho, si no dispone de algún mecanismo que le permita captar y procesar información sobre las relaciones entre el medio circundante y sus propias características. En palabras más breves: no es posible concebir un cambio teleológico o una acción sin un cuerpo informacional de apoyo que permita evaluar las situaciones deficitarias, formular situaciones mejoradas y estructurar unas estrategias de logro. Este mecanismo de captación y procesamiento de información puede ser llamado capacidad de producción de CONOCIMIENTOS. Es lo que Becerra (1995) llama “Investigación
Natural”, como dijimos al principio, que es propia de todo organismo vivo. Pero la reformulación que aquí hemos hecho consiste en enfatizar que esa investigación natural o esa primitiva capacidad de producción de conocimiento se halla en función de la ACCIÓN (entendida como respuesta a las necesidades de sobrevivencia: física o psicológica, original o alienada), sin la cual aquélla no tendría sentido alguno. De todo lo dicho hasta aquí, la conclusión transitoria es la siguiente: todo organismo necesita actuar, so pena de sucumbir ante el entorno; y, para poder actuar, necesita producir conocimiento (3).
Pasemos ahora a encadenar la conclusión anterior con la noción de “Problema”. Si la información o cuerpo de conocimientos que posee el organismo es inadecuado o poco fiel, sus acciones serán fallidas en esa misma medida, de donde se infiere que el organismo se ve obligado a ir reajustando progresivamente sus “mapas” informacionales. ¿Y de qué manera o en virtud de qué ocurre ese reajuste? En unos casos, el organismo percibe o advierte limitaciones, incoherencias o contradic-ciones entre la información que previamente posee y los nuevos datos que van llegándole del entorno. En otros casos, advierte limitaciones, incoherencias o contradicciones internas entre uno (s) y
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(2) O para una ampliación de las condiciones de subsistencia previamente conquistadas, como ocurre en el caso del ser humano civilizado. A medida que el organismo vivo avanza en complejidad hasta llegar, por ejemplo, al ser humano, tanto las necesidades de cambios regulativos como las mismas acciones de respuesta se hacen también más complejas e, incluso, inauténticas o “alienadas”, como decía Marx.
3 De lo cual se deduce, a su vez, que la INVESTIGACIÓN, asumida como sinónimo de PRODUC-CIÓN DE CONOCIMIENTOS, no es exclusiva del científico y ni siquiera del hombre ordinario. Más bien es una capacidad general de todo organismo vivo. Son sólo las propiedades de “socialización” y “sistematización” (Padrón, 1992) las que establecen las correspondientes diferencias.
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otro(s) dato(s) de la información que ya posee. Es decir, en ambos casos advierte “PROBLEMAS”.
Así, un “problema” surge cada vez que sus mecanismos receptores le presentan cuadros, hechos o fenómenos circundantes acerca de los cuales el organismo carece de una adecuada representación informacional (4) o, en el nivel interno, cada vez que entre los elementos del cuerpo informacional se hace evidente alguna incompatibilidad (como la que se da, por ejemplo, entre ‘dato 1’ [= la tierra es cuadrada] y ‘dato 2’ [= al alejarse, los barcos se ven desaparecer gradualmente, de proa a popa]).
Con lo dicho arriba tenemos ya un primer acercamiento al concepto de “problema”. Es fácil ver que este acercamiento sólo ocurre en el nivel de los cuerpos informacionales, o sea, sólo tiene un alcance COGNITIVO. Pero las estrechas relaciones entre conocimiento y acción, tal como vimos antes, nos hacen sospechar que debe haber también un alcance accional o PRAGMÁTICO.
Para desarrollar esta idea volvamos a lo dicho inicialmente, a la idea de la necesidad de cambios adaptativos y/o transformativos en función de la sobrevivencia (5). Existe un cierto nivel relativo de adecuación, o sea, cierto estándar relativo de sobrevivencia en atención al cual es posible distinguir entre situaciones más o menos adecuadas o satisfactorias (desde un extremo positivo de progreso hasta un extremo negativo de riesgo o amenaza, pasando por situaciones intermedias de simple seguridad o estabilidad). Así, toda situación real es comparable con otra situación posible, de tal modo que si la primera es inferior a la segunda bajo la referencia del nivel de adecuación o del estándar de sobrevivencia (que siempre es relativo), tiene lugar entonces un “Problema”, el cual incluye no sólo el hecho de que la situación real sea deficitaria con respecto a otra situación posible, sino también la selección de aquellos pasos estratégicos que permitan transitar de una hacia otra. Y éste es, precisamente, el sentido pragmático del término “problema”, estrechamente vinculado a la necesidad de aplicar cuerpos informacionales disponibles y ya consolidados para la transformación de situaciones deficitarias en situaciones mejoradas. En efecto, cada vez que se plantea una meta de cambio es porque la situación vigente resulta “problemática” (insostenible, deficitaria o, cuando menos, mejorable). Y surge entonces la necesidad de transformarla, lo cualequivale a plantear una meta de cambio junto a la necesidad de diseñar una secuencia depasos para arribar a dicha meta.
Como puede verse, ambos sentidos del término “Problema” (para mayor comodidad distingamos provisionalmente el sentido COGNITIVO y el sentido PRAGMÁTICO de ese término con las con-venciones ‘C-Problema’ y ‘P-Problema’, respectivamente (6) ) se hallan íntimamente relacionados entre sí, a modo de ciclo iterativo. Un C-Problema se define por referencia a una incompatibilidad entre medio circundante y representaciones de dicho medio o, también, entre unas y otras
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(4) Esto debe ser entendido en cualquier sentido: tanto si existe una representación y ésta resulta
insatisfactoria (que es el caso del error advertido) como si no se localiza ninguna representación con
respecto a algún hecho (que es el caso de la ignorancia advertida). Constituye un caso de error advertido el descubrir, por ejemplo, que no es la tierra el centro del sistema planetario. En cambio, constituye un caso de ignorancia advertida el ver que unos cuerpos flotan mientras que otros se hunden sin que se pueda explicar en qué consiste o a qué se debe el fenómeno.
(5) Insistamos una vez más en que “sobrevivencia” no es sólo en sentido físico-biológico, sino también en sentido socio-psicológico y cultural. La posesión de una vivienda o un carro propios, por ejemplo, o el ascenso a un cargo bien remunerado pueden pertenecer al conjunto de las necesidades de sobrevivencia (al margen de que constituyan o no alienaciones, frivolidades, etc.). El término tiene aquí un sentido muy amplio y dependiente de los estándares de vida.
(6) Estas convención terminológica no es generalizada ni difundida. Sólo tiene sentido dentro de este texto y vale aquí solamente para efectos muy provisionales de abreviación (entre especialistas en inteligencia artificial suele distinguirse entre conocimiento “declarativo” y conocimiento “procedimental”, como por ejemplo Haton y Haton, 1991: 54).
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representaciones cognitivas. Por su parte, un P-Problema se define en términos de deficiencia de una situación real por relación con una situación posible y con un cierto nivel o estándar de subsistencia. Un C-Problema genera cuerpos informacionales que, a su vez, permiten detectar P-Problemas y ser
aplicados a su resolución (es decir, conocimientos que generan acciones y tecnologías de acción). A la inversa, un P-Problema genera C-Problemas (las necesidades de acción urgen a la producción de conocimientos) y, finalmente, los P-Problemas ya resueltos generan datos para la solución de C-Problemas (todo resultado de la acción promueve reajustes en los cuerpos de conocimiento) (7).
Esta diferencia entre C-Problemas y P-Problemas, así como sus interdependencias cíclicas, pueden verse en las siguientes formulaciones, típicas de la escolaridad y de los pasatiempos:
1. Pedrito fue al abastos con la cantidad de Bs. z. Gastó Bs. y en la mercancía a y Bs. w en la mercancía b. Recibió de vuelto Bs. x. ¿Cuál es el valor de x?
2. En la figura A hay cuatro palillos que representan una pala y un círculo negro que representa una basura en la pala. En la figura B la basura aparece fuera de la pala. ¿Cómo pasar de A a B moviendo sólo dos palillos?
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3. Supón que tú y yo tenemos exactamente la misma cantidad de dinero. ¿Cuánto tengo yo que darte para que llegues a tener Bs. 10 más que yo?
4. Hay dos habitaciones, cada una con un letrero en la puerta. En la habitación A, el letrero dice: “En esta habitación hay un tesoro y en la otra, un tigre”. En la habitación B, el letrero dice: “En una de estas habitaciones hay un tigre y en una de estas habitaciones hay un tesoro”. Pero uno de estos dos letreros miente. ¿Cuál es la habitación menos peligrosa?
5. ¿Cómo obtener la cifra más alta escribiendo tres veces el número 4 sin utilizar ningún signo de operación?
6. En la figura siguiente hay unos círculos dispuestos en forma de triángulo y, al lado, los números del 1 al 9. De qué modo pueden llenarse los círculos con los números (sin repetición), tal que cada uno de los lados del triángulo sume 20?
Ο
Ο Ο 1,2,3,4,5,6,7,8,9
Ο Ο
Ο Ο Ο Ο
Puede verse que 1, 3 y 4 constituyen problemas en el sentido cognitivo (CProblemas),
ya que suponen, en principio y de inmediato, una incompatibilidad entre la realidad planteada y los
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(7) Queda claro que un “problema”, del tipo que sea, jamás es un punto de llegada sino que en sí mismo define el punto inicial en la generación de un proceso, bien sea de acomodación de mapas representacionales mentales (C-Problema), bien de identificación de situaciones indeseadas y de pasos de cambio o transformación situacional (P-Problema). Esta idea de punto inicial generador de un proceso podría ser, tal vez, la característica más resaltante desde el punto de vista investigativo. Dicha idea está reflejada en el mismo significado etimológico de la palabra: lanzar hacia adelante.
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los mapas representacionales disponibles (8). La respuesta es un dato, una proposición que completa satisfactoriamente la descripción del ‘mundo’ que está planteado en la formulación. En el problema nº 1, por ejemplo, el planteamiento es una descripción incompleta de la acción de Pedrito. Y la respuesta, por su parte, algo así como x = z -y -w, es ya una descripción completa. En cambio, los problemas 2, 5 y 6 constituyen P-Problemas porque remiten a la configuración de una acción. En éstos no importa el dato o la descripción de un ‘mundo’, sino el algoritmo o el heurismo o la ‘receta’ que define los pasos de una acción según la cual se transforma una situación planteada como defici-taria en una situación planteada como óptima. Por ejemplo, en el problema nº 5 lo que importa y lo que se solicita no es la cifra más alta posible construida con la triple escritura del número 4, sino el modo en que es posible lograr eso. Por eso, la respuesta correcta es algo así como: escribir un 4 como base, luego otro 4 como potencia y un último 4 como potencia de la potencia, donde lo que interesa es la secuencia de pasos y no los tres 4 ordenados correctamente (esto último es la demostración de la respuesta, pero no la respuesta que se solicitaba; esto resulta más evidente en el problema nº 2, donde
no basta que presentemos de una vez la figura B, sino que es necesario mostrar cómo se mueven los dos palillos para obtener esa figura B). Las interrelaciones cíclicas entre problemas cognitivos y pragmáticos pueden quedar claras si se advierte que los C-Problemas generan representaciones descriptivas y explicativas del mundo, mientras que los P-problemas generan representaciones
normativas o prescriptivas de acción. Además, los P-problemas constituyen aplicaciones de datos cognitivos (obtenidos a partir de C-Problemas) a cambios situacionales. Esto equivale, simplemente, a lo siguiente: para transformar una situación o para formular normas de actuación (P-Problemas) es necesario disponer previamente de descripciones y explicaciones adecuadas de dicha situación (C-Problemas) y, a la inversa, el ensayo de prescripciones de actuación (P-Problemas) es indispensable para reajustar las descripciones y explicaciones situacionales (C-Problemas). Es esta diferencia la que nos permite hablar de “Ciencia” y “Tecnología”, en el sentido de conocimiento descriptivoexplicativo
que sirve de fundamento al conocimiento aplicativo-prescriptivo. El problema nº 5, por ejemplo, siendo de carácter pragmático o prescriptivo, es imposible de resolver sin que previamente hayamos construido el concepto de ‘potencia’. El problema nº 1, en cambio, siendo de carácter cognitivo, nos permite construir aplicaciones sobre la mejor manera de definir las compras y los gastos, etc. Una diferencia formal o lingüística entre C-Problemas y P-Problemas es, tal como puede verse en las muestras 1-6, que los segundos obedecen a (o pueden ser transformados en) la forma general
¿ cómo hacer para que φ ?, donde φ es una función proposicional que describe un logro o situación deseada (9). Todo C-Problema, en cambio, obedece a (o puede ser transformado en) formas generales del tipo siguiente:
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(8) De lo contrario no serían problemas. Una pregunta como, por ejemplo, ¿cómo te llamas? no es un
problema, porque la respuesta se halla directa y unívocamente entre los mapas representacionales del
interrogado, suponiendo que no sea amnésico. Lo mismo sucede cuando ya de antemano, por una
experiencia previa, conocemos el problema, en cuyo caso éste deja de ser tal porque o bien poseemos unmapa mental de su planteamiento y de su solución o bien tenemos un entrenamiento tal que nos permite elaborar una respuesta inmediata (como podría ser el caso del problema nº 1 para un contador o un matemático). Por eso, también, hablamos de problemas ‘difíciles’ y ‘fáciles’, en la medida en que su planteamiento se relacione con nuestros mapas representacionales preexistentes.
(9) Técnicamente, se trata de determinar el valor semántico, la interpretación o el modelo de la función P dentro de la expresión Pψ = φ, donde ψ es la descripción de una situación deficitaria concreta, φ es la ¿qué (o cómo) es x ? (donde x es un individuo o entidad) ¿cuál(es) x satisface(n) el conjunto de propiedades F ¿Por qué q? (donde q es una proposición que describe un evento o una relación entre eventos)
¿En qué medida es verdadero q?
¿Qué relaciones vinculan a p y q ? (donde p es otra proposición que también describe un evento o una relación entre eventos)
Resumiendo, las diferencias principales entre C-Problemas y P-Problemas están, por un lado, en que los primeros exigen respuestas descriptivas o explicativas, mientras que los segundos exigen respuestas prescriptivas. Por otro lado, los primeros tienen una función general básica, mientras que los segundos tienen una función aplicativa. Y, finalmente, hay típicas diferencias en su forma lógico-lingüística.
Sin embargo, lo más importante aquí no es el asunto de las diferencias entre uno y otro tipo de problemas. Hemos reseñado tales diferencias sólo con el propósito de ahondar en el sentido del término y, por esa vía, discutir un concepto unificado que refleje una profunda comprensión de la idea. Estamos ahora en capacidad de advertir las sustanciales coincidencias entre todas las defini-ciones ofrecidas arriba (al comienzo de esta Lectura Básica), así como de identificar los distintos puntos de vista que promueven las aparentes divergencias. En particular parece ser la definición de Ernst Mach la que mejor recoge las observaciones hasta aquí expuestas: “Problema es el desacuerdo entre los pensamientos y los hechos o el desacuerdo de los pensamientos entre sí”.
Lo que queda de aquí en adelante es llevar al terreno de la investigación el término “problema”, tal como ha sido tratado antes. Para ello, la clave podría ser la consideración de las propiedades de Sistematización, Socialización y Fundamentación Teórica, que, como quedó dicho antes, marcan las diferencias entre el conocimiento ordinario y el científico. Según esto, por ejemplo, las muestras 1-6 de arriba, aun cuando puedan responder a la propiedad de sistematización, no responden en cambio a la de socialización, básicamente porque las posibles respuestas no están en función de las demandas de conocimiento de la sociedad sino en función de las necesidades de recreación o escolarización de algunos grupos o individuos (de hecho, la ‘ciencia normal’ o la capacidad de conocimientos de la actual sociedad ya dispone sobradamente de esas respuestas y, por lo tanto, no son problemas para ella sino para algunos individuos). Son esas propiedades de sistematización, socialización y funda-mentación teórica las que permiten descartar las muestras 7, 8 y 9, del grupo siguiente, por oposición a las muestras 10, 11 y 12, que sí podrían, eventualmente, representar problemas de investigación.
7. ¿Quiénes son los banqueros y políticos prófugos de la justicia venezolana?
8. ¿Cuál fue el partido de gobierno venezolano con mayor cantidad de asesinatos
políticos?
9. ¿Cómo harán nuestros hijos para comprarse un apartamento?
10. ¿Cuáles son los efectos del partidismo, nepotismo y amiguismo en la conducción de
una organización?
11. ¿Qué tipo de estudiantes resultan más desfavorecidos con las llamadas “pruebas
objetivas”?
12. ¿Cómo lograr la preservación de los pequeños cultivos en temporadas de lluvia?
descripción de una situación deseada concreta y P es la función pragmática, correspondiente a un algoritmo
o a un heurismo que, aplicado sobre , permite obtener .
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en Padrón, J. y Chacín, M.: Investigación-Docencia. Temas para Seminario.
Caracas: Publicaciones del Decanato de Postgrado de la USR, pp. 100-110
QUÉ ES EL PROBLEMA DE INVESTIGACIÓN
Es común decir que no hay investigación sin un “problema” y que un problema bien planteado es mejor que cualquier solución gratuita. Pero ¿de qué estamos hablando? ¿Qué es un “Problema”? Analicemos las siguientes definiciones, tomadas como muestra, y decidamos luego hasta qué punto es claro o evidente el sentido de la palabra:
- Problema es un procedimiento dialéctico que tiende a la elección o al rechazo o también a la verdad y al conocimiento (Aristóteles).
- El Problema o la proposición problemática es una proposición principal que enuncia que algo puede ser hecho, demostrado o encontrado (Jungius).
- Por problema los matemáticos entienden las cuestiones que dejan en blanco una parte de la proposición (Leibnitz).
- Problema es una proposición práctica demostrativa por la cual se afirma que algo puede o debe ser hecho (Wolff).
- Problemas son proposiciones demostrativas que necesitan pruebas o son tales como para expresar una acción cuyo modo de realización no es inmediatamente cierto (Kant).
- Problema es el desacuerdo entre los pensamientos y los hechos o el desacuerdo de lospensamientos entre sí (Mach).
- La situación no resuelta o indeterminada podría llamarse situación “problemática”; se hace problemática en el momento mismo de ser sometida a investigación. El resultado primero de la intervención de la investigación es que se estima que la situación es problemática (Dewey).
- Problema es la conciencia de una desviación de la norma (Boas).
- Problema es cuando dos más dos no son cuatro (Warren Goldberg)
- Problema es una oportunidad vestida con ropa de trabajo (Henry J. Kaiser)
Apartando, pues, las cuestiones formales de definición y uso, tenemos la obligación de preguntarnos cuál es la naturaleza de un problema de investigación. En lo que sigue expondremos algunas claves que deberían ser consideradas si queremos profundizar en un concepto adecuado de esa expresión.
Retomemos como punto de partida el concepto de “Investigación Natural” propuesto por Becerra(1) (1995) y reformulémoslo de modo que abarque las relaciones conocimiento - acción tal como es
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1 En realidad, este concepto corresponde originariamente a la idea de Epistemología Naturalizada de Quine, de donde parte ciertas coincidencias con una de las ideas implícitas en la misma noción de “psicogénesis” de Piaget (1981, 1977, 1969, etc.), en el marco del programa de su “epistemología genética”: La inteligencia es una adaptación. Para captar su relación con la vida en general es necesario, por tanto, establecer con precisión las relaciones existentes entre el organismo y el medio.
Decir que la inteligencia es un caso particular de adaptación biológica es tanto como suponer que, en esencia, es una organización y que su función es estructurar el universo del mismo modo que el organismo estructura su medio inmediato (Piaget, 1969).
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corriente dentro del programa de la epistemología genética y, más específicamente, dentro del concepto de “función general de la organización de la acción” (Piaget, 1981).
La idea es la siguiente: todo organismo vivo tiende a subsistir mediante transformaciones convenientes del entorno inmediato o mediante adaptaciones al mismo cuando éste no puede ser transformado. En realidad, en ambos casos se trata de cambios, bien sea de las condiciones del entorno, bien de las propias condiciones del organismo en función de requerimientos externos. Estos cambios regulativos constituyen la base de toda acción. Toda acción, desde la de un protozoario (desde el nivel del gen, según la hipótesis piagetiana) hasta la del hombre del futuro, se explica entonces, muy en general, como una respuesta a la necesidad de cambios para la subsistencia (2). En efecto, dado que esos cambios no son sucesos simples u ordinarios sino que están teleológicamente orientados (es decir, estructurados según una finalidad), adquieren entonces el carácter de acciones,
aun cuando no siempre se trate de acciones RACIONALES. En resumen, lo que genera cualquier acción es la necesidad de cambios adaptativos y/o transformativos por relación con las demandas del ambiente circundante. Ahora bien, ningún organismo es capaz de plantear un cambio regulativo
cualquiera, esto es, una acción cualquiera si previamente no dispone de cierta información mínima acerca de las condiciones circundantes y acerca de sus propias condiciones de existencia. O, mejor dicho, si no dispone de algún mecanismo que le permita captar y procesar información sobre las relaciones entre el medio circundante y sus propias características. En palabras más breves: no es posible concebir un cambio teleológico o una acción sin un cuerpo informacional de apoyo que permita evaluar las situaciones deficitarias, formular situaciones mejoradas y estructurar unas estrategias de logro. Este mecanismo de captación y procesamiento de información puede ser llamado capacidad de producción de CONOCIMIENTOS. Es lo que Becerra (1995) llama “Investigación
Natural”, como dijimos al principio, que es propia de todo organismo vivo. Pero la reformulación que aquí hemos hecho consiste en enfatizar que esa investigación natural o esa primitiva capacidad de producción de conocimiento se halla en función de la ACCIÓN (entendida como respuesta a las necesidades de sobrevivencia: física o psicológica, original o alienada), sin la cual aquélla no tendría sentido alguno. De todo lo dicho hasta aquí, la conclusión transitoria es la siguiente: todo organismo necesita actuar, so pena de sucumbir ante el entorno; y, para poder actuar, necesita producir conocimiento (3).
Pasemos ahora a encadenar la conclusión anterior con la noción de “Problema”. Si la información o cuerpo de conocimientos que posee el organismo es inadecuado o poco fiel, sus acciones serán fallidas en esa misma medida, de donde se infiere que el organismo se ve obligado a ir reajustando progresivamente sus “mapas” informacionales. ¿Y de qué manera o en virtud de qué ocurre ese reajuste? En unos casos, el organismo percibe o advierte limitaciones, incoherencias o contradic-ciones entre la información que previamente posee y los nuevos datos que van llegándole del entorno. En otros casos, advierte limitaciones, incoherencias o contradicciones internas entre uno (s) y
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(2) O para una ampliación de las condiciones de subsistencia previamente conquistadas, como ocurre en el caso del ser humano civilizado. A medida que el organismo vivo avanza en complejidad hasta llegar, por ejemplo, al ser humano, tanto las necesidades de cambios regulativos como las mismas acciones de respuesta se hacen también más complejas e, incluso, inauténticas o “alienadas”, como decía Marx.
3 De lo cual se deduce, a su vez, que la INVESTIGACIÓN, asumida como sinónimo de PRODUC-CIÓN DE CONOCIMIENTOS, no es exclusiva del científico y ni siquiera del hombre ordinario. Más bien es una capacidad general de todo organismo vivo. Son sólo las propiedades de “socialización” y “sistematización” (Padrón, 1992) las que establecen las correspondientes diferencias.
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otro(s) dato(s) de la información que ya posee. Es decir, en ambos casos advierte “PROBLEMAS”.
Así, un “problema” surge cada vez que sus mecanismos receptores le presentan cuadros, hechos o fenómenos circundantes acerca de los cuales el organismo carece de una adecuada representación informacional (4) o, en el nivel interno, cada vez que entre los elementos del cuerpo informacional se hace evidente alguna incompatibilidad (como la que se da, por ejemplo, entre ‘dato 1’ [= la tierra es cuadrada] y ‘dato 2’ [= al alejarse, los barcos se ven desaparecer gradualmente, de proa a popa]).
Con lo dicho arriba tenemos ya un primer acercamiento al concepto de “problema”. Es fácil ver que este acercamiento sólo ocurre en el nivel de los cuerpos informacionales, o sea, sólo tiene un alcance COGNITIVO. Pero las estrechas relaciones entre conocimiento y acción, tal como vimos antes, nos hacen sospechar que debe haber también un alcance accional o PRAGMÁTICO.
Para desarrollar esta idea volvamos a lo dicho inicialmente, a la idea de la necesidad de cambios adaptativos y/o transformativos en función de la sobrevivencia (5). Existe un cierto nivel relativo de adecuación, o sea, cierto estándar relativo de sobrevivencia en atención al cual es posible distinguir entre situaciones más o menos adecuadas o satisfactorias (desde un extremo positivo de progreso hasta un extremo negativo de riesgo o amenaza, pasando por situaciones intermedias de simple seguridad o estabilidad). Así, toda situación real es comparable con otra situación posible, de tal modo que si la primera es inferior a la segunda bajo la referencia del nivel de adecuación o del estándar de sobrevivencia (que siempre es relativo), tiene lugar entonces un “Problema”, el cual incluye no sólo el hecho de que la situación real sea deficitaria con respecto a otra situación posible, sino también la selección de aquellos pasos estratégicos que permitan transitar de una hacia otra. Y éste es, precisamente, el sentido pragmático del término “problema”, estrechamente vinculado a la necesidad de aplicar cuerpos informacionales disponibles y ya consolidados para la transformación de situaciones deficitarias en situaciones mejoradas. En efecto, cada vez que se plantea una meta de cambio es porque la situación vigente resulta “problemática” (insostenible, deficitaria o, cuando menos, mejorable). Y surge entonces la necesidad de transformarla, lo cualequivale a plantear una meta de cambio junto a la necesidad de diseñar una secuencia depasos para arribar a dicha meta.
Como puede verse, ambos sentidos del término “Problema” (para mayor comodidad distingamos provisionalmente el sentido COGNITIVO y el sentido PRAGMÁTICO de ese término con las con-venciones ‘C-Problema’ y ‘P-Problema’, respectivamente (6) ) se hallan íntimamente relacionados entre sí, a modo de ciclo iterativo. Un C-Problema se define por referencia a una incompatibilidad entre medio circundante y representaciones de dicho medio o, también, entre unas y otras
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(4) Esto debe ser entendido en cualquier sentido: tanto si existe una representación y ésta resulta
insatisfactoria (que es el caso del error advertido) como si no se localiza ninguna representación con
respecto a algún hecho (que es el caso de la ignorancia advertida). Constituye un caso de error advertido el descubrir, por ejemplo, que no es la tierra el centro del sistema planetario. En cambio, constituye un caso de ignorancia advertida el ver que unos cuerpos flotan mientras que otros se hunden sin que se pueda explicar en qué consiste o a qué se debe el fenómeno.
(5) Insistamos una vez más en que “sobrevivencia” no es sólo en sentido físico-biológico, sino también en sentido socio-psicológico y cultural. La posesión de una vivienda o un carro propios, por ejemplo, o el ascenso a un cargo bien remunerado pueden pertenecer al conjunto de las necesidades de sobrevivencia (al margen de que constituyan o no alienaciones, frivolidades, etc.). El término tiene aquí un sentido muy amplio y dependiente de los estándares de vida.
(6) Estas convención terminológica no es generalizada ni difundida. Sólo tiene sentido dentro de este texto y vale aquí solamente para efectos muy provisionales de abreviación (entre especialistas en inteligencia artificial suele distinguirse entre conocimiento “declarativo” y conocimiento “procedimental”, como por ejemplo Haton y Haton, 1991: 54).
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representaciones cognitivas. Por su parte, un P-Problema se define en términos de deficiencia de una situación real por relación con una situación posible y con un cierto nivel o estándar de subsistencia. Un C-Problema genera cuerpos informacionales que, a su vez, permiten detectar P-Problemas y ser
aplicados a su resolución (es decir, conocimientos que generan acciones y tecnologías de acción). A la inversa, un P-Problema genera C-Problemas (las necesidades de acción urgen a la producción de conocimientos) y, finalmente, los P-Problemas ya resueltos generan datos para la solución de C-Problemas (todo resultado de la acción promueve reajustes en los cuerpos de conocimiento) (7).
Esta diferencia entre C-Problemas y P-Problemas, así como sus interdependencias cíclicas, pueden verse en las siguientes formulaciones, típicas de la escolaridad y de los pasatiempos:
1. Pedrito fue al abastos con la cantidad de Bs. z. Gastó Bs. y en la mercancía a y Bs. w en la mercancía b. Recibió de vuelto Bs. x. ¿Cuál es el valor de x?
2. En la figura A hay cuatro palillos que representan una pala y un círculo negro que representa una basura en la pala. En la figura B la basura aparece fuera de la pala. ¿Cómo pasar de A a B moviendo sólo dos palillos?
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3. Supón que tú y yo tenemos exactamente la misma cantidad de dinero. ¿Cuánto tengo yo que darte para que llegues a tener Bs. 10 más que yo?
4. Hay dos habitaciones, cada una con un letrero en la puerta. En la habitación A, el letrero dice: “En esta habitación hay un tesoro y en la otra, un tigre”. En la habitación B, el letrero dice: “En una de estas habitaciones hay un tigre y en una de estas habitaciones hay un tesoro”. Pero uno de estos dos letreros miente. ¿Cuál es la habitación menos peligrosa?
5. ¿Cómo obtener la cifra más alta escribiendo tres veces el número 4 sin utilizar ningún signo de operación?
6. En la figura siguiente hay unos círculos dispuestos en forma de triángulo y, al lado, los números del 1 al 9. De qué modo pueden llenarse los círculos con los números (sin repetición), tal que cada uno de los lados del triángulo sume 20?
Ο
Ο Ο 1,2,3,4,5,6,7,8,9
Ο Ο
Ο Ο Ο Ο
Puede verse que 1, 3 y 4 constituyen problemas en el sentido cognitivo (CProblemas),
ya que suponen, en principio y de inmediato, una incompatibilidad entre la realidad planteada y los
_________________________________________________________________________
(7) Queda claro que un “problema”, del tipo que sea, jamás es un punto de llegada sino que en sí mismo define el punto inicial en la generación de un proceso, bien sea de acomodación de mapas representacionales mentales (C-Problema), bien de identificación de situaciones indeseadas y de pasos de cambio o transformación situacional (P-Problema). Esta idea de punto inicial generador de un proceso podría ser, tal vez, la característica más resaltante desde el punto de vista investigativo. Dicha idea está reflejada en el mismo significado etimológico de la palabra: lanzar hacia adelante.
__________________________________________________________________________
los mapas representacionales disponibles (8). La respuesta es un dato, una proposición que completa satisfactoriamente la descripción del ‘mundo’ que está planteado en la formulación. En el problema nº 1, por ejemplo, el planteamiento es una descripción incompleta de la acción de Pedrito. Y la respuesta, por su parte, algo así como x = z -y -w, es ya una descripción completa. En cambio, los problemas 2, 5 y 6 constituyen P-Problemas porque remiten a la configuración de una acción. En éstos no importa el dato o la descripción de un ‘mundo’, sino el algoritmo o el heurismo o la ‘receta’ que define los pasos de una acción según la cual se transforma una situación planteada como defici-taria en una situación planteada como óptima. Por ejemplo, en el problema nº 5 lo que importa y lo que se solicita no es la cifra más alta posible construida con la triple escritura del número 4, sino el modo en que es posible lograr eso. Por eso, la respuesta correcta es algo así como: escribir un 4 como base, luego otro 4 como potencia y un último 4 como potencia de la potencia, donde lo que interesa es la secuencia de pasos y no los tres 4 ordenados correctamente (esto último es la demostración de la respuesta, pero no la respuesta que se solicitaba; esto resulta más evidente en el problema nº 2, donde
no basta que presentemos de una vez la figura B, sino que es necesario mostrar cómo se mueven los dos palillos para obtener esa figura B). Las interrelaciones cíclicas entre problemas cognitivos y pragmáticos pueden quedar claras si se advierte que los C-Problemas generan representaciones descriptivas y explicativas del mundo, mientras que los P-problemas generan representaciones
normativas o prescriptivas de acción. Además, los P-problemas constituyen aplicaciones de datos cognitivos (obtenidos a partir de C-Problemas) a cambios situacionales. Esto equivale, simplemente, a lo siguiente: para transformar una situación o para formular normas de actuación (P-Problemas) es necesario disponer previamente de descripciones y explicaciones adecuadas de dicha situación (C-Problemas) y, a la inversa, el ensayo de prescripciones de actuación (P-Problemas) es indispensable para reajustar las descripciones y explicaciones situacionales (C-Problemas). Es esta diferencia la que nos permite hablar de “Ciencia” y “Tecnología”, en el sentido de conocimiento descriptivoexplicativo
que sirve de fundamento al conocimiento aplicativo-prescriptivo. El problema nº 5, por ejemplo, siendo de carácter pragmático o prescriptivo, es imposible de resolver sin que previamente hayamos construido el concepto de ‘potencia’. El problema nº 1, en cambio, siendo de carácter cognitivo, nos permite construir aplicaciones sobre la mejor manera de definir las compras y los gastos, etc. Una diferencia formal o lingüística entre C-Problemas y P-Problemas es, tal como puede verse en las muestras 1-6, que los segundos obedecen a (o pueden ser transformados en) la forma general
¿ cómo hacer para que φ ?, donde φ es una función proposicional que describe un logro o situación deseada (9). Todo C-Problema, en cambio, obedece a (o puede ser transformado en) formas generales del tipo siguiente:
_________________________________________________________________
(8) De lo contrario no serían problemas. Una pregunta como, por ejemplo, ¿cómo te llamas? no es un
problema, porque la respuesta se halla directa y unívocamente entre los mapas representacionales del
interrogado, suponiendo que no sea amnésico. Lo mismo sucede cuando ya de antemano, por una
experiencia previa, conocemos el problema, en cuyo caso éste deja de ser tal porque o bien poseemos unmapa mental de su planteamiento y de su solución o bien tenemos un entrenamiento tal que nos permite elaborar una respuesta inmediata (como podría ser el caso del problema nº 1 para un contador o un matemático). Por eso, también, hablamos de problemas ‘difíciles’ y ‘fáciles’, en la medida en que su planteamiento se relacione con nuestros mapas representacionales preexistentes.
(9) Técnicamente, se trata de determinar el valor semántico, la interpretación o el modelo de la función P dentro de la expresión Pψ = φ, donde ψ es la descripción de una situación deficitaria concreta, φ es la ¿qué (o cómo) es x ? (donde x es un individuo o entidad) ¿cuál(es) x satisface(n) el conjunto de propiedades F ¿Por qué q? (donde q es una proposición que describe un evento o una relación entre eventos)
¿En qué medida es verdadero q?
¿Qué relaciones vinculan a p y q ? (donde p es otra proposición que también describe un evento o una relación entre eventos)
Resumiendo, las diferencias principales entre C-Problemas y P-Problemas están, por un lado, en que los primeros exigen respuestas descriptivas o explicativas, mientras que los segundos exigen respuestas prescriptivas. Por otro lado, los primeros tienen una función general básica, mientras que los segundos tienen una función aplicativa. Y, finalmente, hay típicas diferencias en su forma lógico-lingüística.
Sin embargo, lo más importante aquí no es el asunto de las diferencias entre uno y otro tipo de problemas. Hemos reseñado tales diferencias sólo con el propósito de ahondar en el sentido del término y, por esa vía, discutir un concepto unificado que refleje una profunda comprensión de la idea. Estamos ahora en capacidad de advertir las sustanciales coincidencias entre todas las defini-ciones ofrecidas arriba (al comienzo de esta Lectura Básica), así como de identificar los distintos puntos de vista que promueven las aparentes divergencias. En particular parece ser la definición de Ernst Mach la que mejor recoge las observaciones hasta aquí expuestas: “Problema es el desacuerdo entre los pensamientos y los hechos o el desacuerdo de los pensamientos entre sí”.
Lo que queda de aquí en adelante es llevar al terreno de la investigación el término “problema”, tal como ha sido tratado antes. Para ello, la clave podría ser la consideración de las propiedades de Sistematización, Socialización y Fundamentación Teórica, que, como quedó dicho antes, marcan las diferencias entre el conocimiento ordinario y el científico. Según esto, por ejemplo, las muestras 1-6 de arriba, aun cuando puedan responder a la propiedad de sistematización, no responden en cambio a la de socialización, básicamente porque las posibles respuestas no están en función de las demandas de conocimiento de la sociedad sino en función de las necesidades de recreación o escolarización de algunos grupos o individuos (de hecho, la ‘ciencia normal’ o la capacidad de conocimientos de la actual sociedad ya dispone sobradamente de esas respuestas y, por lo tanto, no son problemas para ella sino para algunos individuos). Son esas propiedades de sistematización, socialización y funda-mentación teórica las que permiten descartar las muestras 7, 8 y 9, del grupo siguiente, por oposición a las muestras 10, 11 y 12, que sí podrían, eventualmente, representar problemas de investigación.
7. ¿Quiénes son los banqueros y políticos prófugos de la justicia venezolana?
8. ¿Cuál fue el partido de gobierno venezolano con mayor cantidad de asesinatos
políticos?
9. ¿Cómo harán nuestros hijos para comprarse un apartamento?
10. ¿Cuáles son los efectos del partidismo, nepotismo y amiguismo en la conducción de
una organización?
11. ¿Qué tipo de estudiantes resultan más desfavorecidos con las llamadas “pruebas
objetivas”?
12. ¿Cómo lograr la preservación de los pequeños cultivos en temporadas de lluvia?
descripción de una situación deseada concreta y P es la función pragmática, correspondiente a un algoritmo
o a un heurismo que, aplicado sobre , permite obtener .
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LA VISION DE LO REAL, LA REALIDAD, EL REALISMO EL IMAGINARIO
“La verdad no es
manifiesta, ni es claramente visible para
todos los que desean ardientemente verla,
sino que es difícil
llegar a ella”
Carlos Fuentes
afirma:
No hay una
construcción lógica de la verdadera realidad, tal como se presenta en la vida.
Por el contrario, es ilógica y solo un esfuerzo intelectual, lógico, le da a
esa realidad una semblanza comprensible. La vida cotidiana no está ordenada
lógica ni intelectualmente… ( Fuentes Carlos en conversación con Enmanuel
Carballo, 1986).
Entonces, ¿La realidad es una
construcción de la mente? De ser así, ¿la realidad comprende los aspectos
objetivos y subjetivos manifiestos en la actividad humana?
Intentar
definir la realidad y contrastarla con lo real es una exigencia epistemológica y ontológica que escapa al propósito de este
trabajo, de manera que más que entrar en la discusión planteada al respecto,
haremos un intento por captar de qué trata el asunto; de forma que luego
podamos abordar el tema de la realidad nacional, latinoamericana y mundial bajo
el criterio compartido de, a qué efectivamente nos referimos cuando tratamos el
tema de la realidad social.
Expresa
el Maestro Ugas,(2007) que una manera de aprehender, la realidad consiste en
mirar la diversidad, captar las particularidades y su totalidad hasta que ese
algo tenga sentido. Veamos un ejemplo: ¿Qué ves en cada caso?
Fig.1.Imagenes perceptivas..Tomado de personal.us.es/jcordero/PERCEPCION/ y El Cedazo.com
¿Lo
observado corresponde a la realidad? Cuando respondiste esta interrogante ¿La experiencia condicionó parcialmente
tu percepción? ¿Tiene sentido lo que ves?
Intentemos establecer relación entre realidad
y su percepción
En primer lugar, aceptemos que la percepción de la
realidad ocurre a través de los sentidos; de manera que cuando se aprehende
mediante una imagen visual, el escenario, en principio tridimensional, por
efecto de esta acción se convierte en bidimensional y esto es posible porque es a partir de estos estímulos captados por los sentidos, cuando el hombre
descubre, organiza y recrea la realidad, adquiriendo conciencia de ella por
este hecho perceptivo.
Además,
ese sujeto, en función de su experiencia asignaría diferentes significados a
una imagen, debido a que ella constituye un referente de la realidad;
independientemente de cómo intente
interpretarla.
Se explica así
En
un determinado contexto toda imagen tiene, al menos, dos componentes: la realidad que reproduce y
el significado de esa realidad representada, según la experiencia del
observador. Suarez Fernández (2002) del Departamento de Educación Plástica y
visual “Barajas”, en Madrid, ilustra esta afirmación así:
.. hay imágenes que tienen un poder simbólico
tan grande que se las asocia con su referente más inmediato.(negrillas
propias del texto original) Al observar la cruz gamada, la mayoría de las
personas del mundo occidental no
pueden dejar de identificarla con el nazismo. Pero se da la circunstancia de
que esa cruz, en la tradición
sumeria y arcadia, tenía un significado opuesto al de persecución y exterminio
con el que la asocia cualquier
europeo. Era el símbolo de la vida. Quien al observar estas imágenes les haya atribuido su significado original,
necesariamente tenía que conocer previamente datos sobre la cultura sumeria. En resumen, la imagen no puede producir mensajes
universales que puedan ser interpretados
por todas las sociedades de la misma manera. (p.1)
Seguidamente
se ilustra (Ver fig.2.p.)
Cruz gamada: signo antropológico signo ideológico svástica sinistrógira
Fig.1 Simbolo de destrucción”nazismo o muerte” Simbolo de espiritualidad
La svástica de los nazis, la svástica
sinistrógira, representa al éxito súbito seguido de la destrucción,
mientras que la svástica
dextrógira, es
decir la svástica en sentido inverso, atrae a la espiritualidad y la
iluminación interior. La cruz sería la realidad reproducida,
mientras que “vida” o “nazismo y muerte” sería su significado, en función del
contexto en el que se analiza. Una de las más antiguas esvásticas conocidas fue
dibujada en una cueva paleolítica hace por lo menos 10,000 años. .(Suarez 2000)
Fig.2 svástica levógira en un templo budista
coreano. Publicado por @solitalo en Budismo, Cultura Celta,Simbología, Solange Marín
Otro, ejemplo de la relación entre imagen y
realidad se muestra en el cuadro de Magritte: Ceci “n´est pas une pipe” (Esto no es
una pipa) (Ver fig.3 p) según el artista lo que el cuadro muestra no es un objeto,
sino su representación. Pero además como
diría Foucault a propósito de esta pintura Magritte ha puesto en crisis uno de
los principios básicos de la pintura occidental: "la
equivalencia entre el hecho de la semejanza y la afirmación de un ligamen
representativo". (Modernismo)
,
Fig-3
Esto no es una pipa
Fig
3. Margritte Ceci,
Entonces lo que muestra Margritte como significante es
que la pipa no es real, es solo su representación. Se deriva de allí, una reflexión respecto a que, para el
hombre la aprehensión de una imagen
implica distintos procesos: percepción,
pensamiento, y memoria lo cual significa seleccionar la realidad; analizar los elementos que la configuran y su
organización para representarla. Esto explica que al observar el mundo exterior
mediante los sentidos unido a nuestra experiencia personal se hace presente la
subjetividad generada por nuestra mente.
Una visión rasante de cómo fue
tratado este asunto de lo real y la realidad por algunos pensadores cuyos
argumentos fueron recogidos en historia de la filosofía, muestra lo siguiente:
En el Renacimiento, la humanidad
modificó el concepto de realidad y lo real se asumió como algo absoluto. De
este modo en ocasiones, se confundió con cosmovisiones (“Weltanschuauungen”). Regidos por la línea de
pensamiento positivista insistieron que “para
hacer la demostración de que algo es real, requiere de instrumental y estudios
apropiados” ( Zubiri,X.1989).
Según Kant, (1724-1804) se logra adquirir una idea justa
de lo que es la realidad, solo relacionándola con la experiencia. Lo dado es
real, en el marco de la experiencia sensible y por eso “lo que concuerda con
las condiciones materiales de la experiencia (de la sensación) es real.”.
En este orden de
idea, expone Kant que el conocimiento de la realidad de las cosas exige una
percepción del objeto cuya existencia quiera conocerse; y agrega que es necesario que el objeto concuerde con
una percepción real, según las analogías de la experiencia; aquellas que
manifiestan el enlace real en la experiencia posible. “la realidad es una
consecuencia de la actividad del sujeto”.
El idealismo considera que en el acto de
conocimiento el sujeto que conoce influye en la realidad conocida, por cuanto la mente está sometida a unos
procesos o mecanismos que determinan y construyen la realidad del objeto
conocido. Kant creyó que
la mente impone a la realidad conocida características que son consecuencia de
la propia naturaleza de la mente (el tiempo y el espacio, por ejemplo).
También utilizó la expresión "idealismo trascendental" para designar su propia filosofía. Esta doctrina afirma que el conocimiento humano sólo puede referirse a los fenómenos y no a las cosas en sí mismas, ni a las supuestas realidades trascendentes o metafísicas. Esta tesis implica, que en la experiencia de conocimiento, el psiquismo humano influye en el objeto conocido. E igualmente se refiere a los límites del conocimiento humano.
También utilizó la expresión "idealismo trascendental" para designar su propia filosofía. Esta doctrina afirma que el conocimiento humano sólo puede referirse a los fenómenos y no a las cosas en sí mismas, ni a las supuestas realidades trascendentes o metafísicas. Esta tesis implica, que en la experiencia de conocimiento, el psiquismo humano influye en el objeto conocido. E igualmente se refiere a los límites del conocimiento humano.
En su análisis
del tema Kant estudió facultades
cognoscitivas de la persona, con intención de dilucidar lo que depende de la
experiencia y lo que deriva del propio dinamismo y estructura del psiquismo. En
tal sentido, reconoce el filósofo la sensibilidad
o capacidad para tener sensaciones, el entendimiento
o capacidad para disponer de conceptos y construir juicios o proposiciones y la
razón o capacidad para
argumentar, como las facultades cognoscitivas
que la persona posee. En cada una de ellas encontró una dimensión empírica, consecuencia del trato
que el sujeto tiene con el mundo, una dimensión a priori, en este sentido anterior a la experiencia que es lo que el sujeto aporta o pone en el
conocimiento. ( Echegoyen Olleta. J. 2008)
Asumimos de lo expuesto que, la idea
acerca de lo real tiende a equiparar la
realidad con lo que trasciende de la experiencia.
También Husserl
( 1859-1938) en el “Mundo de la Vida” expuso:
El mundo de la vida es aquél, en que lo
esencial no viene dado de las relaciones
exteriores causales que se dan entre los objetos, sino por la significatividad
humana que conforma nuestro primer contacto con la realidad- (p.1)
Ello
significa que ese análisis comienza con la conciencia de cada sujeto en
interrelación con otros yo.
Este
mundo es ignorado por el positivismo, según afirma Husserl, porque es más
importante ver la persona como objeto, que ser sometido a la manipulación. Un
ejemplo, la tecnología generó una alienación social nueva que permitió la desestructuración del mundo de vida
tradicional y la reestructuración del
mundo de vida de la población joven, que asumió tales patrones culturales como
algo normal. Entonces, la realidad virtual permite que el sujeto se introduzca
en ese mundo imaginario que se le ofrece como una simulación de la realidad.
En
concordancia con lo expuesto se entiende que lo existente es lo real y la forma
individual como el sujeto la percibe es la realidad; entonces la subjetividad está
presente. En el pensamiento Hegeliano, lo real y la realidad se trasmutan.
(Diccionario de Filosofia.Infoabe.com)
En
el mismo orden de ideas, refiriéndose a la realidad, Ludwing Wittgeinstein,
(1889-1951) expuso que: la concepción de la realidad consiste en “la totalidad
de hechos posibles y expresables mediante el conjunto de proposiciones con
sentido, tanto las verdaderas como falsas”.
También
en su filosofía expone que hay un conjunto de “cosas” de las que se puede
hablar y un conjunto de “cosas” de las que no se puede hablar: Respecto a esta última señala la estructura lógica del mundo y del sujeto y parte de los objetos
tradicionales de la metafísica, los valores morales, los estéticos, y lo místico,
Dios. Y argumenta que si se intentan expresar estos objetos mediante el
lenguaje, se obtienen proposiciones sin sentido.
En
relación con el conjunto de cosas de las que se puede hablar: su
límite coincide con el límite del lenguaje;
ü La Realidad (Wirklichkeit): es el ámbito de lo que se puede hablar, el conjunto
de hechos posibles a los que corresponden el conjunto de proposiciones con
sentido; está formada por el conjunto de cosas existentes más el conjunto de
cosas inexistentes pero posibles;
ü El Mundo (Welt): es una parte de la realidad; el
conjunto de cosas existentes, la realidad actual; le corresponde el
conjunto de proposiciones elementales verdaderas. Wittgenstein llama “mundo” al
conjunto de hechos que acaecen;
ü Los Hechos: son realidades complejas y a
ellos se refieren las proposiciones complejas; constan de:
ü Los Estados de cosas o hechos atómicos: son los
acontecimientos que ya no pueden dividirse en otros más simples, aunque en un
cierto sentido se puede decir que poseen una estructura pues constan de
objetos y de relaciones entre ellos; se expresan mediante las proposiciones
atómicas;
ü
Los objetos: son los componentes últimos de la realidad, son
objetos empíricos, el lenguaje los expresa mediante los nombres. Es todo
aquello susceptible de ser percibido. Tienen una naturaleza lógica determinada
por sus propiedades internas.
Por consiguiente la forma lógica de una proposición (el sentido presente en
ella) no establece su verdad, establece la posibilidad de su verdad.
Como ejemplo, en el cuadro citado supra la
proposición “esto no es una pipa” tiene sentido, no es absurda, y por eso puede
ser verdadera; para que de hecho sea verdadera es necesario, además, que
realmente la pipa no esté inserta en el cuadro (que realmente se dé el hecho al
que se refiere la proposición).
Siguiendo anotaciones que Wittgenstein hizo en 1915 en su “Diario Filosófico” y en las que
presenta como ejemplos de objetos libros, relojes, y mesas, algunos autores consideran que en
realidad Wittgenstein no se está refiriendo a nada misterioso: objeto es todo
aquello a lo que se pueda referir un nombre.). (Tomado de Diccionario de Filosofía Contemporánea.
Infobae.com. 2009).
Mientras
que, para Lacan, (1901-1981) la realidad tiene un componente de objetividad,
por cuanto está limitada a los medios de observación que tenga el sujeto. En el
sentido que le da Lacan, la realidad es un concepto cambiable, inestable,
debido a que aquellos hechos que se dieron como realidad en un momento luego podrán ser considerados como errados en el
futuro. Esto es, lo que ahora es considerado verdadero para esta sociedad,
puede ser negado en el devenir del tiempo.
La
investigación documentada demuestra que la realidad estaría imbricada a la
naturaleza de la conciencia humana y por ende, no existe realidad verdadera
única, para efectos de conocimiento.
Tales
estudios derivados de la Física parecieran demostrar ciertas limitaciones del
enfoque científico al analizar las bases históricas, filosóficas, y culturales
del concepto tradicional de la realidad y su aplicación en las ciencias
humanísticas y así como las aéreas que pertenecen al campo de la conciencia.
Según
Popper (1994) La realidad es “todo lo que existe de un modo más preciso, el
término incluye todo lo que es, sea o no perceptible, accesible, entendible por
la ciencia y la filosofía”.
Para
Morín (1999), la realidad es el producto de la traducción que hacen de ella la
teoría y las ideas. Por ende la realidad no es otra cosa que nuestra idea y
consiste en una percepción. Es compleja en sí misma, pero el pensamiento sobre
ella no puede ser complejo, en la medida como procure simplificar lo real.
Ugas
(2007) por su parte afirma que “Mirar de otra manera es tener una nueva visión
o concepción de lo real” y argumenta que mirar la realidad desde distintos ángulos
es captar particularidades y totalizaciones para reconocer los límites del
todo. En ese proceso se involucra el factor educación que sería el acicate
para captar las diferencias que permitan
ver lo que antes no se habría visto, generando entonces, un contacto creativo
con la realidad.
Prescindimos
aquí de la dimensión de la pertinencia del término realidad y lo real y de la
controversia filosófica que pudiera derivar de cómo hemos definido el término.
Para efectos de este estudio, aceptamos como realidad la construcción
individual de la interpretación de un
evento, según la experiencia de cada persona, su conocimiento, su lugar en el
mundo y el alcance de su investigación. De consiguiente se acepta que existen
“n ” realidades, las cuales generan la
existencia de la humanidad. Ello nos permite entrever que de la existencia de
ciertos códigos o herramientas de poder, se construyeron paradigmas que en
ocasiones truncaron la creatividad, el desarrollo personal, la identidad y mostraron
estilos de vida fuera del pensamiento colectivo como afirma Hilda. W (2008)
porque la realidad no es igual para todos, aun cuando sea construida entre
todos. De allí que, cabría preguntarse ¿requiere cada persona, un cierto nivel de comprensión
del contexto?
Si
la respuesta fuera afirmativa, habría que adentrarse un poco en los nuevos y
diferentes paradigmas que rigen la sociedad actual, que parecieran conducir a
situaciones extremas en términos económicos, sociales, ambientales y en general
de conformación de los grupos sociales. Uno que muestra lo insostenible de la
desigualdad social y la forma como lo
abordamos y otro la visión de bienestar, como resultado de eliminación del exceso
de trabajo y del esfuerzo personal. Por ende, la mediatización como estrategia
de control social, político y económico “restringe el desarrollo de capacidades
individuales y colectivas para reconocer que de manera autónoma y objetiva los
procesos inciden sobre la realidad”(Medina, p.1)
Al respecto, se aprecia
pertinente citar la reflexión que hiciera Medina Sansón, profesor de la Universidad
Autónoma de México, refiriéndose a la realidad y su comprensión; en un ensayo
titulado “La Realidad: Una agenda de interrogantes
relevantes en torno a su visión y construcción en la sociedad contemporánea”
publicado en la Revista Theomay/Theomay
journal Estudios sobre sociedad y
desarrollo N° 21.Mexico.( Primer semestre 2010)cuya lectura completa
recomendamos,
Expone:
Es difícil concebir
la transformación de la realidad alcanzable por el ser humano separada de todo
el conjunto de acciones y relaciones involucradas en su comprensión.
Es
posible y necesario trascender de la interpretación de la realidad hacia su comprensión
(comprensión de la realidad como objetivación de su interpretación a través de
la acción). Lo anterior se justifica plenamente al observar la globalización de
la violencia, el daño al ambiente, la desigualdad social, la derivada y
creciente incertidumbre acerca de la continuidad de la vida humana.(p.1)
Y agrega:
La
perspectiva de la realidad, la inclusión individual y colectiva en ella; su transformación
hacia escenarios más alentadores es motivo de consideración no sólo vigente,
sino cada vez más urgente y trascendental.(Medina Sanson,2010).
Finalmente y de acuerdo con
Medina, en este libro la misión se centra en intentar comprender la realidad
social, lo cual implicaría, describirla para conocer lo esencial y avanzar
hacia un replanteamiento de ella para intentar transformarla en beneficio propio y
colectivo.
Esta visión social referente a la
realidad también impactó las artes y ese movimiento se identificó como
Realismo, sobre el cual haremos seguidamente una rápida revisión.
2.
El Realismo
Un breve comentario respecto a lo que se conoce como realismo servirá de guía para que los interesados profundicen el tema yendo a las fuentes especializadas en cada una de las visiones existentes al respecto: realismo social, mágico, filosófico, político, pictórico, literario y materialista.
Aun
cuando fijar fechas precisas, respecto al surgimiento y desaparición de la
vigencia de una corriente de pensamiento, según los historiadores, es un
problema, correremos el riesgo de ubicar este periodo del realismo en Europa, alrededor de 1840 y estuvo vigente
más o menos 50 años cuando aparece en 1890 el naturalismo.
En efecto, a mediados de 1800, surge en
Europa, la corriente realista, como una postura frente a la
idealización y el romanticismo. Es cuando se impone el espíritu de observación
para describir la realidad, mediante el
reflejo objetivo y más despersonalizado
posible de las situaciones de la vida cotidiana. Para algunos, el realismo fue
también una reacción contra el fracaso de las revoluciones de 1848, en donde habrían
fracasado las ideas democráticas y de
libertad.
En este lapso de tiempo, el
arte occidental inicia un nuevo rumbo como un propósito del artista que quiere
dar testimonio directo, inmediato, del mundo en que vive.
Filosóficamente, el
realismo es considerado como la
afirmación de la realidad que existe por sí misma.
De otro lado, si por
realismo entendemos el "dar importancia a la realidad objetiva", entonces desde el punto de vista literario, el
concepto podría ser aplicado a obras anteriores al S. XIX, tales como el
Poema de Mío Cid, o El Quijote, por
citar algunas que podrían ser consideradas "realistas". Según este
punto de vista, el realismo sería una técnica literaria, pictórica, escultórica
e, incluso, musical, orientado dicho movimiento a describir de forma real los problemas sociales. Los especialistas señalan Tres vertientes literarias innovadoras: 1.1mágico-mítico,1.2. real maravilloso y1.3.
fantástico,
1.1.
Los literatos reconocidos como realistas mágicos,
fueron aquellos que lograron la
apropiación de lo imaginario como esencia de lo real, y de explorar las posibilidades lingüísticas para
expresarlo. Cuando en Latinoamérica se difundió esta técnica, se conocería como la "nueva" novela
latinoamericana y se destacan diversos autores en este género .
1.1.1.
El
Realismo Social, en la pintura venezolana estuvo representada por Héctor
Poleo, César Rengifo, Gabriel Bracho y Pedro León Castro, Braulio Salazar,
Francisco Narváez, Armando Barrios, Juan Vicente Fabbiani y, de manera
ocasional, Rafael Ramón González.
Ell
realismo y el naturalismo europeo impactan el regionalismo patrio, como puede
apreciarse en la obra narrativa de autores como Mario
Vargas Llosa con La Ciudad
de los Perros (1963) y La Casa Verde (1984); La fiesta del Chivo
(2000) Julio
Cortázar con Rayuela
(1963)y Carlos Fuentes
con La
muerte de Artemio Cruz
(1962); Gabriel García
Márquez con Cien
años de soledad (1968).
En Venezuela Gil Fortoul,con Julián,(1888) Idilio
y Pasiones,(1892) La Infancia de mi Musa (1880), Recuerdos de París (1887),
Filosofía Constitucional (1890),
El Humo de Mi Pipa,(1891) El
Hombre y la Historia(1896); Gonzalo Picón Febres, El Sargento Felipe(1899)
Manuel Vicente Romero y su Peonia
(1890) y Miguel Eduardo Pardo con Todo un
pueblo (1899) Es importante mencionar a Arturo Uslar Pietri, con Las lanzas Coloradas, (1931),; a Enrique Bernardo Núñez, quien
publicó su primera novela: Sol
interior en (1918) a la que
siguió, dos años más tarde: Después de Ayacucho.
Julio Garmendia, fue reconocido como introductor del realismo fantástico
en la ficción hispanoamericana a través de su primer libro de cuentos, La
tienda de muñecos (1927). La
tuna de oro (1951) y La hoja que
no había caído en su otoño (1979), reaccionó contra todas las formas
monótonas y documentalistas de la ficción del modernismo y criollismo. También elaboró
estudios críticos respecto a su escritura, concentrados en Opiniones para después de la
muerte (1984) y La ventana encantada (1986).
a Antonio Arráez, con Puros
hombres, (1938)donde trata la vida
carcelaria venezolana, parte de su experiencia personal de siete años en la
Rotunda, a Ramón Díaz Sánchez, y
Mene (1936) a Guillermo Meneses con La
Balandra Isabel llego esta tarde, Cantos de Negros y La Nación (1934),
estas publicaciones agrupadas bajo el titulo Tres Cuentos Venezolanos. Asimismo, Miguel Otero Silva. Casas Muertas (1954).
Del grupo "Contrapunto", entre 1946
y 1949, surgen narradores destacados : Andrés Mariño Palacio, Al límite del hastío (1946) cuyas
creaciones se orientan a cambiar la narrativa y alejarla del costumbrismo, del
criollismo, de la temática rural, del modo de contar lineal. Más tarde, aparece
Salvador Garmendia, quien desarrolla su temática hasta el hiperrealismo donde aborda el espacio fantástico.
1.1.2.
También dentro del género se citan Manuel Díaz Rodríguez. Ídolos Rotos (1901) y su sátira política y social de la Sociedad
que participaba. Miguel Otero Silva,
Fundador del diario El nacional, se vale de una visión aguda y crítica
para abordar la realidad del país a través de sus obras. Casas Muertas( 1955) y Cuando quiero llorar no lloro.(1970)
José Rafael Pocaterra, en La
casa de los Ávila (1946)
refleja la decadencia y descomposición social y política de la realidad
nacional y su política feminista; su obra ha sido
enmarcada dentro del realismo. Rómulo Gallegos, publicó diez novelas
ambientadas en distintos escenarios de la región venezolana, cuyos argumentos
constaban de un profundo realismo social. Luego de Reinaldo Solar (1920), siguieron La trepadora (1925), Doña Bárbara
(1929), Cantaclaro (1934), Canaima (1935), Pobre Negro (1937), El forastero (1942), Sobre la misma tierra (1943), La brizna de paja en el viento (1952) y Tierra bajo los pies (1971)
A propósito de la incidencia del género en la novelística venezolana se
estima útil la explicación que diera al respecto Josefina Berrizbeitia profesora titular del Departamento de Lengua y
Literatura de la Universidad Simón Bolívar, Caracas. (1)quien expuso:
Realismo,
naturalismo, decadencia no son sino algunas de las denominaciones con las que
la crítica ha intentado categorizar la diversidad de la novela de finales de
siglo XIX. Deslindar las épocas, las escuelas o las tendencias literarias, ha
constituido buena parte de la estrategia clasificadora del proyecto crítico
tradicional. Sin embargo, el impulso detrás de la estrategia historiográfica de
la periodización se estrella con un fenómeno estético-cultural como éste cuya
complejidad requiere otra forma de acercamiento crítico. En este sentido debe
entenderse que las categorías estético-literarias bajo estudio son esquemas
provenientes de realidades culturales distintas y exigen, por lo tanto, una
relectura desde la óptica de las motivaciones particulares del escritor
hispanoamericano de la época. La adaptación que se realiza en Venezuela, por
ejemplo, de algunos de los rasgos inherentes a dichos esquemas se hace con
propósitos específicos que poco tienen que ver con lo que podía estar
impulsando a los escritores europeos en su práctica con estos mismos códigos.
Ya en el momento de escoger ciertos autores europeos y ciertos aspectos de sus
obras en vez de otros, los novelistas de la época están proponiendo una lectura
de este panorama que responde a perspectivas ideológicas y estéticas
particulares.
Todo un
trabajo de selección e interpretación acompaña esta labor, y resulta en la
singular versión que ofrecen las novelas del contexto discursivo europeo de fin
de siglo.(p.12).
También
habría que mencionar las artes plásticas ya que en esta época estuvieron
imbricadas en el contexto cultural general.
Esta
relación surge a mediados del S.XIX. y como
en la literatura se interesa por la realidad. Basados en el proceso social de
la industrialización y las consecuencias de la superpoblación de la clase
obrera en las ciudades, los artistas toman conciencia de los problemas sociales
como el trabajo de niños y mujeres, los horarios excesivos, las viviendas
insalubres y consideran que deben denunciar estas situaciones a través de su
arte.(ver cuadro1)
El vagón de tercera clase. Honoré Daumier (1808-1879) reivindica de forma crítica,
la dura vida de las clases populares en las grandes ciudades. “La ternura que
despiertan los personajes en el espectador contrasta con la sofisticación
industrial del tren”.(Tomado de artespaña.com.julio 2010)
El Realismo Social en la pintura venezolana
La
Escuela de Artes Plásticas y la inauguración del Museo de Bellas Artes en 1938
fueron los promotores de nuevos estilos y de polémicas teóricas que dieron
lugar a dos tendencias el “realismo social” influenciado por el muralismo
mexicano revolucionario y por los “parisinos” o “cosmopolitas”, por lo que le otorgaron a la figura
humana papel protagónico de su drama social. La influencia más importante que
actuó por entonces sobre la pintura venezolana fue la del muralismo mexicano,
con su exaltación nacionalista y su mensaje revolucionario. Pero esta
influencia fue recibida y asimilada sin
entusiasmo por los pintores paisajistas que enseñaban en la Escuela de Artes
Plásticas y las nuevas generaciones que,
estudiaban en este mismo centro, se habían inclinado por el arte europeo, planteándose por primera vez
el reto de asumir las vanguardias.
Sin embargo, el
realismo social fue representado por individualidades
como Héctor Poleo, César Rengifo, Gabriel Bracho y Pedro León Castro, cuya obra
estuvo sustentada en los conflictos políticos de la época, En su obra,
coinciden en privilegiar la figura humana, apelando en algunos casos a la
anécdota o al tema social, pintores como Braulio Salazar, Francisco Narváez,
Armando Barrios, Juan Vicente Fabbiani y, de manera ocasional, Rafael Ramón
González. Seguidamente se muestran dos representaciones de obras incluidas el
realismo social.(Ver fig.2 )
REALISMO SOCIAL
REALISMO SOCIAL
En el Salón de Sesiones del Consejo
Universitario se encuentra una pintura mural al fresco del artista Pedro León
Castro titulada “Fechas Magnas de la Universidad”. León Castro se inspiró en un
documento de 1827 firmado por Simón Bolívar que trataba de la “Derogación de
las antiguas constituciones universitarias” para realizar esta obra [1].
En ella, están representados varios
símbolos y etapas de la Universidad y su historia: a la izquierda, la
Universidad de la época colonial; a la derecha, la Universidad moderna, y en la parte
superior los símbolos de la Ciencia, la Técnica y las Humanidades.( Tomado de
p://patrimoniocuc.wordpress.com/2010/04/02/obras-de-arte-edificio-del-rectorado-iii-fech.)
( Julio 2010)
Una vez más, plasmamos la voz de los expertos en el área
para resumir el relato.
Los postulados del realismo pueden resumirse en los
siguientes puntos: retorno a la figura humana como eje principal de la
composición; disminución del papel protagónico del paisaje en beneficio de la
anécdota o del tema de contenido social o político; simbolismo de la
representación; empleo de técnicas pictóricas derivadas del realismo mexicano,
con predominio de la composición estática; carácter escénico del motivo
empleando una o varias figuras, generalmente en primer término; recurrencia a
temas históricos o políticos y escaso interés en el tratamiento de la luz o en
el uso de una gama de colores claros en función de la observación del natural;
temas literarios o imaginativos; énfasis en lo gestual y en el dinamismo de las
masas, como en el caso de Gabriel Bracho. Pero los integrantes del realismo
social difieren mucho entre sí, en sus estilos y visiones, para que puedan
tomarse al pie de la letra, como denominador común, las características
enunciadas arriba, dependiendo su aplicación del análisis de cada caso en
particular .El realismo social, la oposición al paisaje tradicional.( Tomado de
vereda.saber.ula.ve/mamja/publicaciones/catacol/catindi.htm).
El
Imaginario.
«se
debe actuar de
modo
que la memoria colectiva sirva a la liberación, y no a la servidumbre de
los
hombres.» (Le Goff, 1991p.183)
“Quién sabe si tal o cual modo
errático de existencia no es la profecía
del hombre futuro? ¿Quién sabe
si cierto grado de patología individual no es
la condición del cambio
social, en la medida en que ésta patología saca a luz
las esclerosis de las
instituciones muertas?. Para decirlo de manera más
paradójica, ¿Quién sabe si la enfermedad
es al mismo tiempo terapéutica?”
(Ricoeur, 1986.p.236).
¿Cuáles son
los conceptos más conocidos sobre el tema? Habría que comenzar citando a Le
Goff (ob.cit) quien menciona a distintos
autores que se pronunciaron respecto al término y a las raíces en las Ciencias Sociales. De
consiguiente escribe:
La
introducción del término imaginario en las Ciencias Sociales se atribuye, a
Jacques Lacan (Rome Report, 1953) quien distinguía tres niveles fundamentales
en la mente humana: imaginario, simbólico, y real. (. Dávila, 1992) Sin embargo, en nuestra opinión debemos tener
en cuenta que el imaginario como concepto se nutrió de diversos enfoques; por
eso tiene un sentido polisémico. Durante mucho tiempo se confundió imaginario con
ficciones. A partir del trabajo de Gilbert Durand (1960) Las Estructuras
Antropológicas de lo imaginario, el término imaginario representa, mucho
más ampliamente, el conjunto de imágenes mentales y visuales, organizadas por
un individuo, una sociedad, una comunidad, un pueblo; todos expresamos simbólicamente
nuestros valores existenciales.
El
concepto de imaginario tendríamos que decantarlo del análisis de la memoria
(Halbwchs, 1994), de la memoria colectiva (Bloch, 1994), del utillaje mental
(Febvre, 1993), de las formas simbólicas (Cassirer, 1972), y sus respectivas
memorias o mentalidades: la memoria religiosa, la memoria familiar, la memoria
nacional, la memoria regional, la memoria de nuestros pueblos, la memoria de
nuestros ritos y fiestas; en fin no puede abordarse en forma plana (Le Goff,
J., Nora, P., 1980).
Fernand Braudel (1978) también se pregunta por la ambigüedad del
término:
¿Psiquismo colectivo, tomas de conciencia, mentalidad o utillaje
mental?.
Un historiador, especialista en estos temas, Alphonse opina:
En ese
sentido el estudio del imaginario está emparentado con la
mentalidad,
con la historia lenta de nuestras sociedades; un imaginario no se crea de la noche a la mañana:
(...)
porque lo imaginario del hombre, es decir los mitos y símbolos,viven de manera
autónoma, transindividual, desarrollándoseindependientemente de los proyectos y
de las decisiones de los proyectos y de las decisiones de los hombres. (Gilbert,
2000. p.2).
Respecto la complejidad del tema es útil mencionar que este concepto se remonta
a los predecesores, a tal efecto se menciona
el concepto de mentalidad primitiva en Lucien Levy Bruhl (1922); memoria
en Maurice Halbwachs (1925); mentalidad infantil en Jean Piaget (1928);
psicología social en Charles Blondel (1928).Y como afirma Gilbert (2000)”En ese
sentido el estudio del imaginario está emparentado con la mentalidad, con la
historia lenta de nuestras sociedades; un imaginario no se crea de la noche a
la mañana.
Y explica su criterio de la siguiente manera:
(...) porque lo
imaginario del hombre, es decir los mitos y símbolos, viven de manera autónoma, transindividual, desarrollándose
independientemente de los
proyectos y de las decisiones de los hombres. La Historia de los imaginarios es
también la historia de la lentitud en la historia. Por eso los imaginarios son
los últimos que cambian, están sembrados en nuestras costumbres, hábitos,
tradiciones, en las comidas y bebidas, está en la vida y en la muerte, en el
odio, y en el amor, en los tiempos catárticos (Vovelle, 1998): lo apolíneo y lo
dionisiaco. . (Gilbert, 2000.p. 12).
Antes, un intento de definición de imaginario
social lo refiere el trabajo realizado por Barbieri (1997), quien, siguiendo a Castoriadis
(1975) sobre la institución imaginaria de la sociedad, precisa que:
Se denomina imaginario social a una mezcla de
significaciones sociales con carácter imaginario cuya producción no se refiere
a una o varias elaboraciones psíquicas individuales ni tampoco de grupos u
organizaciones. Sino que son históricas, en consecuencia evolutivas y producen
instituciones que pueden ser analizadas en función del contexto cultural de la
época. Son imaginarias porque las significaciones no son reductibles a algo
real o racional cualquiera. Y social porque se imponen a todos los miembros de
la sociedad sin ser necesariamente conocidas como tales.(p.2)
Por su parte, Colombo (1993) en su obra El
imaginario social, (Montevideo, Edit. Nordam Comunidad.) describe el imaginario social como "… un
descentramiento del pensamiento moderno que anula la dicotomía esencialista
entre lo real y lo imaginario para desplazar sus fronteras recíprocas al
interior del espacio semántico de la realidad” (p.17)
De otro lado, si empleamos el concepto del
imaginario como una instancia crítica de reconocimiento de la irreductible
dimensión histórica y social de las significaciones (su repetición y su
variación), y como la posibilidad de la apertura de la clausura cognitiva de la
sociedad, entonces el cambio social y político, tal y como enfatiza Castoriadis,
proviene de una transformación en la estructura total de la sociedad, y no de
la mera idiosincrasia creadora del individuo.
Las idiosincrasias particulares existen en el
magma que las creó; por tanto, si se puede pensar y actuar en busca de
alternativas políticas, entonces no podemos soslayar que la mayor parte de los
llamados cambios se producen en
el seno de un sistema económico y político que continuamente se reproduce
mediante estos supuestos cambios —o como ya sugirió Lampedusa, en un sistema en
que todo cambia para que las cosas sigan siempre igual. La autonomía no
significa, por tanto, la afirmación del proyecto individual, sino el darse
cuenta de que tal proyecto individual es posible cuando, en primer lugar,
empezamos a cuestionar las prácticas
sociales imperantes
que lo niegan.(Tomado de Foro Interno.
Arribas Cornelius S. Castoriadis y el imaginario político 2008, 8 )
Los imaginarios sociales conforman las representaciones colectivas que norman
los sistemas de identificación y de integración social. Tendríamos así que el orden social que
se estableció en Europa a partir de la Segunda Guerra Mundial generó una serie
de imaginarios sociales que permitieron la dominación pacifica en dos sistemas
de orden social diferenciado, los países de sistema de democracia capitalista y
los países del denominado socialismo real o capitalismo de Estado, o comunismo.
El acceso a este campo se tiene siempre de forma indirecta y a través de
una ambigüedad constitutiva: no lo podemos interpretar según la lógica de una
racionalidad especifica, pues no se identifica con el discurso ideológico (ya
que el saber del imaginario conoce su ser dependiente), ni con las
racionalidades ((tradicional) ni con el deseo (Foucault), y sin embargo está
presente en los grandes discursos científicos, políticos, morales o religiosos
como el elemento decisivo que impulsa a la acción. Tiene que ver con 1os meta
relatos, con las mitologías y las cosmologías, pero no se configura como
arquetipo fundante sino como forma transitoria de expresión, como mecanisrno
indirecto de reproducción social, como sustancia cultural histórica. Aparece
como opuesto al concepto en tanto que noción vaga e imprecisa no susceptible de
clarificación por la dialéctica de lo abstracto y lo concreto, de lo ideal y lo material. (112 Papers 45,
1995 Juan-Luis Pintos de Cea-Naharro)
Las imágenes publicitarias
revelan los imaginarios que utilizan, conscientemente o no, sus autores. Esos
imaginarios son (arquetipos)) cuyo papel es fundamental en la vida social. Cada
cultura tiene los suyos conocidos como
imaginarios dominantes-, pero existen también imaginarios que atraviesan las
culturas. Esos imaginarios no son representaciones, sino en cierta forma esquemas
de representación. Estructuran en cada instante la experiencia social y
engendran tanto comportamientos como imágenes (reales)). Su realidad es la de
principios de organización que no son menos reales que otros principios de
organización social cuya entera y cabal realidad se evoca con complacencia. Por
lo tanto, la Sociedad de
lo Imaginario -la
de las imágenes y de los imaginarios- es la sociedad misma. Si seconcentra uno
en el término de sociedad imaginaria, se ve muy pronto que esa sociedad no
es irreal, sino que por el contrario forma un elemento constitutivo de la
sociedad real. En efecto, entre los imaginarios y las imágenes sociales, es
decir que están unidos ellos mismos a la representación de la sociedad y de lo
social. Si puede haber un imaginario e imágenes de la mujer o de la ciudad,
igualmente los hay del mundo social como tal, de la comunidad y de las
comunidades particulares. Hay un imaginario de la Nación y hay también un
imaginario e imágenes de otras naciones. Pero puede haber en un grupo, imaginarios
más amplios, del tipo del imaginario de la Cristiandad o del imaginario de la
Humanidad.
Basada
en las explicaciones precedentes aceptamos como imaginario, la confluencia
cultural que trasciende lo individual y configura y conforma las representaciones colectivas
que norman los sistemas de identificación y de integración social.
Sin
embargo mencionamos a manera de ejemplo, la opinión de Mora
El
imaginario al igual que la mentalidad colectiva, no se impone ni se decreta
sino que se instaura en el tiempo de larga duración. Pero los imaginarios
tienen una debilidad, son frágiles. Recordemos que no son precisamente
productos de La Razón. El líder político busca conectarse sentimentalmente con
la masa a través de sus imaginarios, y es hándicap es puesto al servicio de su
ideal.En Venezuela ha sido una constante, en el siglo XIX y el siglo XXI, en
regímenes de facto o en democracia, en las izquierdas y en las derechas, en
todos los sectores de la sociedad; Bolívar ha sido el comodín: lo fue para
Guzmán Blanco, Juan Vicente Gómez, Pérez Jiménez; (Carlos Andrés Pérez, y estelarmente ha sido encarnado por
Hugo Chávez Frías. Todo fue bautizado con el epónimo bolivariano, desde la
patria hasta las caraotas, todo es bolivariano. Chávez ha devuelto a Bolívar a
las masas, ha objetivado el símbolo.
Mora, Pascual(1991)
Esta
postura de Mora encuentra coincidencia con el planteamiento que a tales efectos hace Cabrera, D. docente
en Teoría de la Comunicación de la Universidad de Navarra (danhcab@yahoo.es)
al referirse a la auto institución como imaginario moderno y admite que el
concepto de imaginario conforma una categoría importante en la interpretación
de la comunicación en la sociedad moderna, entendido como producción de
creencias e imágenes colectivas, lo cual se trasmite mediante la comunicación
pública y ello da lugar a la generación de identidades colectivas “ a la manera
de verse, imaginarse y pensarse como”(p2). Tal hecho opina el autor y se
comparte su visión, permite entender la cultura desde la reflexión de la
identidad hasta la diversidad.
La
visión de Cabrera derivada y consistente con el concepto de Castoriadis y
Maffesoli, apunta al principio de autonomía de la sociedad moderna, determinada
por el concepto de libertad. Entonces la filosofía política genera los
conceptos de ideología, conciencia y representación colectiva, que se insertan
en la sociología como reflexión de la sociedad, como producto de las personas y
dan cabida en este contexto al imaginario social. Dentro de esta red de
incertidumbres referentes a la construcción social, en la modernidad se
articulan como un cuerpo de situaciones problemáticas orientadas a las
respuestas emanadas de la conciencia social, como institución humana. Entonces,
la identidad colectiva se conforma como el conjunto de creencias compartidas
por una sociedad que implican una visión de sí misma como “nosotros”, es decir,
una auto representación de “nosotros mismos” como estos y no otros.
Por ello se puede hablar de una “comunidad de los creyentes” que tienen
una visión del mundo, una energía y unas imágenes en común. Es el “verse como”
de Paul Ricoeur comentado por Sánchez Capdequí, o el “imaginarse como” de las
“comunidades imaginadas” ( Anderson 1983)
Entonces, las
significaciones sociales que constituyen la identidad colectiva son
“significados aceptados e incuestionables” por una sociedad, más aún son
la“matriz” de esos significados.Y como afirma Franco en su dialogo imaginario
con Castoriadis :"Los colectivos toman lo que existe para crear formas
nuevas, impredecibles; producen en un determinado momento una ruptura de la
significaciones imaginarias para dar lugar a lo nuevo" (en Encuentro
imaginario de Yago Franco y Cornelius Castoriadis 2002)
Referente
a este tema son variados los aspectos a los cuales se refieren los filósofos,
sociólogos, políticos, e historiadores entre otros. Tal complejidad la resume
Hurtado Herrera, cuando parafraseando a Castoriadis acepta que intentar
comprender los fenómenos sociales contemporáneos desde la teoría de los
imaginarios, implicaría reconocer que la historia de la humanidad es la
historia del imaginario humano y de sus obras
Según
Baeza Manuel (2000), los imaginarios
sociales se “constituyen matrices de sentido existencial, como elementos
coadyuvantes en la elaboración de sentidos subjetivos atribuidos al discurso,
al pensamiento y a la acción social.”
También
admite que estos imaginarios siempre son contextualizados, porque les es propia
una historicidad que les caracteriza; por consiguiente no son la suma de imaginarios
individuales. Asimismo, para que sean imaginarios sociales es necesario el reconocimiento
colectivo, de tal manera que "los imaginarios pasarían a ser sociales
porque se producirían, en el marco de relaciones sociales, condiciones
históricas y sociales favorables para que determinados imaginarios sean
colectivizados, es decir instituidos socialmente" (Castoriadis citado por
Baeza 2000.p.25).
Coincide
con Baeza, Pintos, Juan Luis (2000) quien afirma que, además de
conceptualizarse, estos imaginarios son esquemas construidos socialmente, que
facilitan la posibilidad de percibir, explicar e intervenir lo que cada sistema
social considera realidad, siguiendo los programas teóricos que la sustentan. Ya
sean exclusivos, como los teológicos y filosóficos a los cuales corresponde una
realidad única de la búsqueda de una sola verdad y/o los inclusivos a los
cuales le corresponde más de una realidad. En estos últimos se ubica el
constructivismo sistémico, el sociológico crítico. Se reconoce como imaginario
radical, corresponde al imaginario individual, que dispone de significantes
colectivamente disponibles, que le permiten hacer símbolos de sus imágenes. Estos
son herramientas del lenguaje (Rorti.1996) que se expresan mediante nuestra conciencia, cultura y forma
de vida
el concepto de imaginario que propone
Cornelius Castoriadis: «Hablamos de imaginario cuando queremos hablar de algo
"inventado" –ya se trate de un "invento absoluto"("una
historia inventada de cabo a rabo"), o de un deslizamiento o
desplazamiento de sentido, en el que unos símbolos ya disponibles están
investidos con otras significaciones que las suyas "normales o
canónicas"» (2003: 219). Los jóvenes en sus diferentes formas de
agrupación juvenil, desarrollan procesos de creación de nuevos estilos que
podrían ubicarse, entre otros en la música, la moda, en las prácticas
corpóreas, en estilos de vida acordes con sus procesos de creación también
desarrollan procesos de desplazamiento de sentido al reciclar y mezclar estilos
y estéticas juveniles preexistentes. "Lo esencial de la creación no es
‘descubrimiento’, sino constitución de lo nuevo; el arte no descubre,
constituye; y la relación de lo que constituye con lo ‘real’, relación de
verificación. Y, en el plano social, que es aquí nuestro interés central, la
emergencia de nuevas instituciones y de nuevas formas de vivir, tampoco es un
‘descubrimiento’, es una constitución activa (Castoriadis 2003:231).
Pero, el planteamiento de
imaginario que hace Ugas (2007, en su trabajo “La Educada Ignorancia. Un modo de ser del pensamiento”, coadyuva a
la comprensión del término como lo
trataremos para efectos de este trabajo.
A la letra dice:
El
imaginario es la codificación que elaboran las sociedades para nombrar una realidad; en esa medida el
imaginario se constituye como elemento de cultura y matriz que ordena y expresa
la memoria colectiva mediada por valoraciones ideológicas, auto-representaciones
e imágenes identitarias. Esa codificación incorpora elementos del inconsciente
cultural, entendido éste como un área de la memoria histórica que está entre el
inconsciente colectivo y el patrón manifiesto de la cultura.(p.49)
El maestro asume entonces que el
imaginario trasciende lo personal y se inserta en la psiquis colectiva, lo cual
conforma el pilar de sustentación de la conducta humana, que actúa por la
fuerza de su herencia cultural: valores, normas.
Sugiero
al lector, acceder a esta información esclarecida que ofrece el Maestro, en la
obra citada; de momento tomamos sólo esta referencia que sintetiza el nódulo
central de lo que para estos efectos es nuestro interés, determinar qué cosa puedo
identificar como imaginario y poder seguir adelante en esta exploración
partiendo de elementos que ayuden a la comprensión.
Todas las
actividades humanas, incluidos el lenguaje verbal y los gestos, corresponden a
un entorno mental colectivo. Dicho entorno determina las motivaciones, las
elecciones y la forma de afrontar las consecuencias de nuestros actos.
Para entender las mentalidades colectivas
hay que acudir a las fuentes históricas. El legado de las generaciones pasadas
es tan importante como nuestras acciones presentes.
Componentes de las mentalidades colectivas
Las mentalidades colectivas están formadas por los siguientes componentes:
• El racional. Historia cultural e intelectual de las ideas, de la filosofía y de la exploración de la conciencia.
• El emotivo. Afectos e impulsos que nos mueven a actuar y a reaccionar.
• El imaginario. Representaciones mentales que configuran un mundo interior personal pero compartido por los miembros de un colectivo.
• El inconsciente. Aquellos procesos mentales que escapan a la conciencia.
• El conductual. Toda la actividad humana es observable según lo que se hace o se dice.
Fuente: Hiru.comComponentes de las mentalidades colectivas
Las mentalidades colectivas están formadas por los siguientes componentes:
• El racional. Historia cultural e intelectual de las ideas, de la filosofía y de la exploración de la conciencia.
• El emotivo. Afectos e impulsos que nos mueven a actuar y a reaccionar.
• El imaginario. Representaciones mentales que configuran un mundo interior personal pero compartido por los miembros de un colectivo.
• El inconsciente. Aquellos procesos mentales que escapan a la conciencia.
• El conductual. Toda la actividad humana es observable según lo que se hace o se dice.
Rodríguez
Dobles, Esteban DISCORDIAS TEÓRICAS DE LA HISTORIA DE MENTALIDADES COLECTIVAS.
DISCUSIONES, APORTES, CONCEPTOS Y PROBLEMAS Reflexiones, vol. 84, núm. 1, 2005,
pp. 7-20 Universidad de Costa Rica San José, Costa Rica
Se trata deuna discusión sobre los aspectos teóricos fundamentalesdela Historia de mentalidade scolectivas, en donde se busca definir las
diferencias entre esta rama y la Historia Cultural, así como delimitar algunos temas
propios de cada una y susobjetosdeestudio. Seabordan deesta manera en forma
temática los aportes de la psicología a la Historia, el problema de la muerte
en la mentalidad humana, la importancia de las creencias religiosas en la vida
cotidiana y con ello una crítica intrínseca a los conceptos religiosidad
popular y religiosidad oficial. Palabrasclave: Mentalidadescolectivas,
creencias, psicologiaeHistoria, inconsciente, inconscientecolectivo,
psicogenético, sociogenético, imaginarios, cultura. Abstract It contains a
discussion about some fundamental theory aspects of the History of collective
mentalities, which search primarily to define the differences between it and
the Cultural History, and so to delimitate someparticular themesand itsobject
of study. Approaching in thisway, thecontributionsof thepsycholo- gy to
History, theproblemof thedeath in human mentality, theimportanceof religious
beliefs in everyday life, thus a critic of the concepts of popular religiosity
and official religiosity. Keywords: Collective mentalities, beliefs, psychology
and History, unconscious, collective unconscious, psychogenetic, sociogenetic,
imaginaries, culture. Fecha de recepción: 30 de agosto 05 / Fecha de
aceptación: 27 de octubre 05 Introducción En febrero del 2004 la emprendedora
labor del Dr. José Daniel Gil y el equipo de la Maestría Aplicada en Historia
de la Universidad Nacional hizo posible la realización de lo que parece ser la
última edición del Congreso 1 Encuentros por * Escuela de Historia, Universidad
de Costa Rica 1 Encuentros por la Historia 2004, Hotel Herradura, bajo la
organización de la Maestría Aplicada en Historia de la Universidad Nacional. la
Historia, la cual contó con la participación del destacadísimo historiador
francés Michell Vovelle, una de las figuras más relevantes de la historiografía
francesa de Annales y delaHistoria de mentalidades colectivas a nivel mundial.
La oportunidad de compartir varios días con el historiador de la muerte,
permitió que nos diéramos cuenta de qué tan cerca estaba él mismo de esta, con
sus ya ocho décadas de existencia. Su visita representó una gran motivación
para la redacción del presente artículo, porque nos hizo meditar acerca de que,
pese a que existen de mentalidades colectivas, en la UCR al menos
desdehaceunosnueveañosnadieinvestiga, escri- be o problematiza la susodicha
rama histórica. Además, hay unaenormecarenciadeinformación actualizada y
sintética, propiamente nacional, que discuta los aspectos teóricos y problemáticas
de la Historia de mentalidades colectivas. Esto es especialmenteimportanteen el
marco deun eventual cambio del plan de estudios de la Escuela de Historia de la
Universidad de Costa Rica, ya que es necesario reconocer su importancia y los
aportes de esta perspectiva de la Historia. Ante esto, el artículo pretende
revalorizarla, y además tiene por objetivos proporcionarle herramientas teóri-
co-conceptuales al interesado en el estudio de las mentalidades colectivas
mediante el abordaje de variostemasfundamentalescomo son el objeto de estudio
de la Historia de mentalidades colectivas, los puentes teóricos que se pueden
tender entre la Historia y la psicología, el tema de la muerte, y por otra
parte, el de las creencias religiosas. También el artículo pretende trazar
límites claros entre la Historia Cultural y la Historia de mentalidades
colectivas. La Historia de mentalidades colectivas y su objeto de estudio La
agitada existencia que ha tenido la Historia de mentalidades colectivas comenzó
desde su nacimiento, atormentada por su falta de precisión en cuanto a su
objeto de estudio, cosa de la que algunos historiadores se han valido para
inculparla de altas dosis de subjetividad, de ser poco científica y amorfa, y
de ponerla en el descrédito, con un signo de pregunta en sus hojas;
¿inconsciente colectivo?, ¿cómo hacer su historia?, ¿cuál es su campo de
estudio? Estas preguntas y la mascullada discusión de sus críti- cos suele ser
ya un poco añeja. LeGoff en el año 1978 publicabaun artículo 2 cuyo título deja
ver la nebulosa en que se encuentra sumido el estudio de las mentalidades y el
tiempo que lleva esta incertidumbre. Tras construida la torre de la mentali-
dad, su caída casi instantánea ha dejado a todos hablando un idioma de la
mentalidad distinto; no hay un claro consenso de qué es lo que estu- dia la
desfigurada antedicha. Tal diversidad de planteamientos es lo que hace de esta
rama de la Historia una especie de de la historiografía; muy interesante por
cierto. Algún confundido historiador de la cultura o algún psicólogo social se
ha apodado historiador de mentalidades. Es casi una afición por hacer historia
con metodologías cualitativas lo que brinda espacio a una predominante
subjetividad en sus distintas concepciones. Mas el problema no termina con preguntarseincesantementecuál
es su objeto deestudio, o de si el inconsciente o el psicoanálisis son válidos
y transferibles a la práctica histórica, porque en realidad cualquier enfoque
desde el cuál se haga el análisis histórico o el uso de nuevas metodologías y
ángulos resulta enriquecedor ya de por sí. Desde los primeros estudios de lo
mental seaclamó unaexplícitapreocupación por vincular teóricamente el análisis
histórico, y propiamente el ámbito delasmentalidadescolectivas, con otras
ciencias sociales. Cuando la obra del maestro Lévy-Brühl La mentalidad
primitiva 3 salió a la luz pública, otros historiadores de las mentalida- des,
vieron los frutos que producía el acercarse a la sociología, etnología,
psicología social y otras importantes ciencias humanas para enriquecer la
interpretación históricacon un estudio másacaba- do de la mentalidad
colectiva.4 2 LeGoff, J. 1978. Las mentalidades, una historia ambi- gua. Hacer
la Historia III. Editorial LAIA. 3 Lévy-Brühl, L. 1922. La mentalité primitive.
París. Alcan. trad. cast: La mentalidad primitiva. Siglo Veinte. Buenos Aires.
Este estudio es de gran relevan- cia porque introduce la temporalidad al
estudio del hombre primitivo, las persepciones reduccionistas de Tylor y Frazer
habían analizado el fenómeno del uso de la magia para interceder en la
naturaleza, con grandes anacronismos interpretativos. Brühl fue discípulo de
Durkheim, y deél heredó laideadequeno sedebíadar por sentado que el
funcionamiento mental de aquellos pueblos fuera igual del contemporáneo, e ahí
la importancia de la temporalidad que le dió al problema
jetividad como
criterio de verdad ha permitido volver más nutritivo el quehacer del
historiador. Es imprescindible ir más allá de las meras pre- misas
epistemológicas, de las que se le ha dotado tradicionalmente a la
historiografía hecha hasta el presente.5 Es primordial reconocer primero que,
en general, la Historia que se escribió, la que se escribe y la que queda por
escribirse, no es más que la ela- boración o representación que en cada época hace
el ser humano de su pasado; en otras palabras, no es el pasado, sino el pasado
visto desde el presente. Siendo así, lo segundo por comprender son las
dificultades con las que se emprende un estudio de cualquier fenómeno mental o
subjetivo con cuestionamientos históricos, y en especial para el amedrentado
historiador de mentalidades colectivas. El estudio desde la perspectiva
histórica de lo imaginario, de la cultura, del inconsciente y de todas esas
concepciones que aparentan una coraza etérea, es ardua de emprender, pues
requiere de un profundo y dedicado trabajo histórico en diversas formas de
análisis (cuantitativos, fenomenológicos, linguísticos y psicológicos) que de
alguna forma intentan ofrecer interpretaciones con un cariz interdisciplinario.
Ligado a ello, muchos pueden comenzar por recaer en errores de orden perceptual
o inter- pretativo, debido a la infinita cantidad de fuentes que se permite el
estudio de las mentalidades colectivas y su particular lectura e interrogantes.
El psicoanálisis es un instrumento importante en eso. Resulta infructuoso
plantearse preguntas e hipótesis anacrónicas psicoanalíticamente y, para poder
sobrellevar las limitaciones que impone el condicionamiento temporal al
historiador, debe cuidarse de sobreutilizar el psicoanálisis. Boris Berenzon
afirma que: tos. Los individuos históricos, grupos, clases, naciones no son
pacientes de diván...No es posible partir entonces de un anacronismo
psicológico queprestaaloshombresdel pasado 6 En unas cuantas líneas se
reflexionará nuevamente sobre el empleo de concepciones psicoanalíticas como
parte de la metodología en la Historiografía. Sin embargo, es Berenzon quien
permite seguir discutiendo sobre la difusa cualidad que ocasionalmente se le ha
atribuido al estudio de laHistoriade mentalidades colectivas. El propósito
estratar derevalorizarlay demostrar su pertinencia como estudio, tratando de
propor- cionar algunas ideas que provean de márgenes y conceptualizaciones para
el campo de las mentalidades, haciendo la salvedad de que el propósito no es
desacreditar los planteamientos de los estu- diosos que se discuten acá, sino
nutrirse de ellos. La Historia de mentalidades colectivas conjuntamente con la
Historia cultural han generado bifurcaciones y convergenciasen sus formas de estudiar
la Historia, en sus objetos de estudio general. En 1989, Molina escribió un
artículo 7 en el cual recorría, en unabrevediscusión, losoríge- nes de la
Historia de mentalidades y los estudios que se habían realizado, pero quizá la
idea más importante que argumentaba en aquel momento era lo fundamental de
comprender la interacción o lasdeterminacionesquetieneel medio material
embargo, no terminó por definir con claridad cuál era el campo de las
mentalidades o de la Historia cultural. Estaideasirvecomo punto departidapara
comprender el tratamiento que se le ha dado a las fronteras de las mentalidades
colectivas y 6 Berenzon, B. 1999 la Historia cultural. Algunos como Berenzon,
al recoger los planteamientos de Peter Gay y Robert Darnton, comenzó a borrar sutilmente
los lineamientos de la Historia de mentalidades colectivas con su codo, al son
con el queescribía los argumentos de esta Historia cultural, procla- mada como
pitonisa de lo imaginario, con un amuleto llamado inconsciente
transindividual.8 El inconsciente transindividual coloca al lenguaje como si
fuera un eje de la psique humana, y permite tomar el análisis de sujetos histó-
ricos y comprender su mente, imaginario, sus símbolos, su organización social,
las tradiciones orales, el chisme, el rumor, el cuento, la leyenda, etc.,
entendiendo no el mundo del lenguaje en sí, sino que 9 No se trata aquí de
menoscab 8 (Berenzon,1999:19-20). Este autor considera que el uso del concepto
de inconsciente colectivo que hace la Historia de mentalidades esta determinado
por los planteamientos de Jung sobre los arquetipos, pero sin dejar
suficientemente claro cuál es el el estatus dudoso, el problema o la
contradicción que yace entre el uso de ese concepto y los supuestos
fundamentales de la Historia de mentalidades colectivas. La pretensión de que
la Historia cultural sea más feraz que otras ramas de laHistoria por estudiar a
un individuo y proyectar un análisis individual al colectivo resulta más
quimérico que la generalización del inconsiente colectivo, y por más que se
niegue es un proceso analítico meramente deductivo. Para Boris el inconsciente
transindividual debe sustentar la Historia cultural (que no es otra cosa que la
gringa Psicohistoria, en la concepción que tiene Berenzon) que entraña la
dialéctica del sujeto y el Otro. Esto es, que desde el naci- miento, el sujeto
adquiere el significado y el significante del lenguaje, por el Otro, nombrado
en losprimerospasos liguísticos como Tú. En otras palabras, la constitución del
sujeto se realiza por el lenguaje venido del Otro, que lleva consigo ideas,
valores, modos de comportamiento, la percepción, en suma los pensamientos; como
una especie de programación linguística. 9 (Berenzon,1999:87) individuo tomadel
medio social y queformaparte de su vida mental.10 Esto hadetomarseen cuenta, si
es que se quiere una Historia con aproxima- ciones más acabadas. Quizá lo que
habría que discreparle a los planteamientos del inconsciente transindividual
sea la sobrestimación que le atri- buye a la tradición oral y la simpleza de creer
que exclusivamente el inconsciente esté arraigado en esa transmisión del
lenguaje que hace el Otro, como por ejemplo los secretos sociales. Berenzon
usael hermoso cuento del Rey quesevistecon un para construir toda una
interpretación a modo de ejemplo para demostrar la importancia del cuento como
fuente para la Historia cultural y enseñar la forma en que se hace la lectura
del inconsciente transindividual. Pero el autor deja de lado todos los aportes
de la psicología cognitiva al hacer sus consideraciones; anótese que el
anudamiento que cada sujeto posee entre significado y significante esmuy
variable. Hablar delenguaje-imagen como unidad conducehastaun infinito
deinterpretacio- nes, dada la forma particular en que cada persona tiene su
desarrollo cognitivo y las imágenes que ha forjado en su mente. Por ejemplo,
cuando visualiza en su mente un águila distinta, parada en una rama, en pleno
vuelo, dispuesta a cazar; hay una gran implicación de la memoria en las
tradicionesorales y esto las hace fuentes un tanto suceptibles a los deseos y
el recuerdo de tan solo un narrador. Como el ca individuo tomadel medio social
y queformaparte de su vida mental.10 Esto hadetomarseen cuenta, si es que se
quiere una Historia con aproxima- ciones más acabadas. Quizá lo que habría que
discreparle a los planteamientos del inconsciente transindividual sea la
sobrestimación que le atri- buye a la tradición oral y la simpleza de creer que
exclusivamente el inconsciente esté arraigado en esa transmisión del lenguaje
que hace el Otro, como por ejemplo los secretos sociales. Berenzon usael
hermoso cuento del Rey quesevistecon un para construir toda una interpretación
a modo de ejemplo para demostrar la importancia del cuento como fuente para la
Historia cultural y enseñar la forma en que se hace la lectura del inconsciente
transindividual. Pero el autor deja de lado todos los aportes de la psicología
cognitiva al hacer sus consideraciones; anótese que el anudamiento que cada
sujeto posee entre significado y significante esmuy variable. Hablar
delenguaje-imagen como unidad conducehastaun infinito deinterpretacio- nes,
dada la forma particular en que cada persona tiene su desarrollo cognitivo y
las imágenes que ha forjado en su mente. Por ejemplo, cuando visualiza en su
mente un águila distinta, parada en una rama, en pleno vuelo, dispuesta a
cazar; hay una gran implicación de la memoria en las tradicionesorales y esto
las hace fuentes un tanto suceptibles a los deseos y el recuerdo de tan solo un
narrador. Como el ca 0 Duby,G. Histoire des mentalités. histoire et ses
methodes. Encyclopedie de la Pléiade, París. Esto también lo recupera el
profesor Molina en su artículo lexicografía y la semántica, son útiles en el
estudio del utillaje mental de una época, el vocabulario, los cuadros lógicos,
o las concepciones del tiempo y el 11 Bartlett, F. 1932. Remembering. Cambrige
University Press. citado por Gustav Jahoda. 1976. Psicologíadela superstición.
Editorial Herder. Barcelona. p.57 casuales. Desde cambios sutiles en los
detalles hasta cambios en el orden del relato fueron algu- nas de las
situaciones que se presentaron y que no se pueden dejar desvinculadas de la
cognición de cada individuo. El paso del tiempo deforma las historias y los
recuerdos, lo oral es un imaginario parlante pero caprichoso, la cautela es la
primera condición para poder abordarle. Precisamente, la complejidad de tener
creencias y los rituales- y el inconsciente, recae en la subjetividad del
objeto de estudio en sí, debido a que son experiencias propias y únicas de cada
individuo. Incluso el acto de creer no es estable en cada persona; podría
decirse que se transforma con el desarrollo progresivo del organismo y la
estructura mental de cada sujeto, según su edad. Igualmente, cada individuo
posee su propia manera de vivir la fe. Para acercarse realmente a la mentalidad
humana, hay que estudiar los fenómenos que resulten comunes a la humanidad de
ahora y a la del pasado, y lo que de inconsciente contienen. la visión del
futuro, las premoniciones, la muerte, el nacimiento, las catástrofes, la
sexualidad, los sueños, los senti- dos, la superstición, los milagros, etc.
ciente, o el imaginario colectivo, primeramente se requiere de un método
científico que tenga en cuenta la realidad psíquica y cognitiva. El fenó- meno
delamentalidad poseesusparticularidades y las concepciones para analizarlo;
dependen en última instancia del tipo de interrogantes que se plantea el
investigador. Los hechos históricos no le permiten al historiador de las
mentalidades colectivas ser muy estricto en la elaboración de su aparato
conceptual y sus preguntas, y por esa razón debe actuar como un oportunista, en
esos momentos en que la mentalidad queda expuesta y develada ante sus ojos.
Busca más bien las situa- ciones o fenómenos que develen lo profundamente
humano, para así construir e interrelacionar las fuentes que permitan una
proximidad con las mentalidades colectivas. Las certezas de los planteamientos
de Berenzon son dos. Primero, sin duda, el estudio psicoanalítico de algún
individuo histórico puede decir mucho de su sociedad. Y es este uno de los
principales aportes del psicoanálisis, que demuestra cómo la psicología
individual es, en cierta medida, psicología social. El análisis y reflexión de
un hombre en su sociedad es una virtud innegable del psicoanálisis, pero con
sus reservas. No se pueden pasar por alto los alcan- ces del exaustivo trabajo
de Lucien Febvre, centrado en Francisco Rabelais, y a partir del cual logró
todo un discernimiento sobre el siglo XVI, que durante larga data fue considerado
un siglo de luces.12 Igualmente el trabajo microhistórico de Geovanni Levi
sobre aquel exorcista de masas piamontés, tiene sus virtudes al centrarse en un
sujeto.13 La segunda certeza es que el ámbito de estudio de la Historia
cultural es, precisamente, el conjunto derepresentaciones, esdecir,
laconstrucción imaginaria; por lo tanto, es la Historia del imaginario la
Historia cultural. A esta altura es cuando podría sugerirse una demarcación de
los campos de estudio de la Historia de mentalidades colectivas y de la
Historia cultural, por su parte. Se debe separar el imaginario colectivo
(Historia cultural) del inconsciente colectivo 14 (Historia de mentalidades
colectivas). Pese a que la Historia de mentalidades colectivas tiene que
recorrer los 12 Febvre, L. 1959. El problema de la incredulidad en el siglo
XVI. La religión del Rabelais. La evolución de la humanidad, síntesis dirigida
por Henry Berr. México. Editorial UTEHA. Tomo LXXXIV. 13 Levi, G. 1985. La
herencia inmaterial. La historia de un exorcista piamontés del siglo XVII.
Nerea. Barcelona. 14 Jung quedó perplejo cuando analizó las similitudes de los
simbolismos entre las distintas geografías del mundo, y utilizó estehecho
parainferir laexistenciadel inconsciente colectivo. Fue puliendo el concepto
entre 1920 y 1930, épocaen lacual afirmabaqueel contenido del inconsciente
colectivo, correspondía a imágenes primordiales de temas humanos universales,
dotados de de una poderosa energía psíquica, y emergen a la conciencia con un
disfraz simbólico; por eso considera que hasta la actualidad nos fiamos de otro
conjunto de creencias, paraatender lasmismasnecesidades. Lo cual le llevó a
concluir la existencia de un sustrato psíquico Jung, el inconsciente colectivo
es la capa estructural de 12 Rev. Reflexiones 84 (1): 07-20, ISSN: 1021-1209 /
2005 Esteban Rodríguez Dobles un nivel de análisis de su particular abordaje
histórico, subiendo la escalinata que conduce al inconsciente colectivo, deben
pisarse primero los peldaños materialistas de la realidad concreta, y luego los
escalones de las representaciones culturales o lo imaginario, para acceder
hasta la mentalidad. Lo imaginario atañe meramente a la cultura, por eso la
Historia cultural debe ser la historia de las cosmovisiones, de las
percepciones humanas en el tiempo, de las representaciones de la realidad, o la
visión de mundo si se quiere; todo estos parajes infinitos son los que debe
recorrer, y tener claro que no es el inconsciente colectivo sino el imaginario
colectivo lo que se encuentra cultural y socialmente condicionado
interrelacionar la realidad concreta con el ima- se encuentra revestido el
inconsciente colectivo en cada momento de la historia. Carlos Barros define lo
imaginario como: todo reproducciones gráficas, imágenes- por medio de las cuales
los hombres reconstruyen un mundo interior distanciado de la realidad material,
que deviene así realidad 15 Con respecto al estudio de la Historia de
mentalidades colectivas, en su abordaje se encuentra arraigada la premisa de
que en el origen de las mentalidades colectivas subyacen toria dela humanidad.
Recuérdese queel tiempo de la mentalidad es la longue durée, lo que tarda más
en cambiar, en transformarse. Quizá la mentalidad colectiva sea la más mimética
de las cualidades humanas, cambiando su color de piel al tiempo que ha
evolucionado el propio humano, pero siendo en el fondo la misma mentalidad.16
Ciertamente, la idea anterior es también una discusión que lleva su buena
cantidad de no tienebuenafamaentrelosfreudianosmásorto- doxos, que suelen fruncir
el seño cuando se habla Psicología de las multitudes, Gustavo Le Bon 17 ya
había sugerido que muchas de las acciones y sentimientos colectivos surgían
desde el inconsciente, merodeando ya las características de la mentalidad
colectiva. También Freud dedicó algunos estudios de su vasta y erudita obra, a
raíz de la polémica que desató Le Bon sobre las mentalidades colectivas; sin
embargo, al discutir esos planteamientos: portamiento del individuo al hallarse
en la colectividad el levantamiento de la represión que permite la emergencia,
en 18 la psique humana que contiene elementos heredados; difiere del
inconsciente individual. El inconsciente colectivo contiene toda la herencia
espiritual de la humanidad, que nace nuevamente en la estructura cere- 15 Carlos
Barros. 1993. Historia de las mentalidades: posibilidades actuales. Problemas
actuales de la Historia. Ediciones Universidad. Salamanca.pp.49-67. Sin embargo
el mismo Barros que ha querido delimitar a la Historia de mentalidades
colectivas ha terminado desbordándose a los dominios de la Historia cultural,
en el artículo citado arriba ocurre esa confusión: « ...La historia de las
mentalidades como historia del imaginario...el concepto de representación
social ensancha pues el dominio original de lo imaginario como simbolismo,
facilita la conexión de las representaciones mentales con las totalidades
sociales y la utilización de todo tipo de fuentes históricas para averiguar el
imaginario colectivo... » p.51. 16 En el prólogo de Tótem y Tabú Freud señala
que quie- nes más influyeron al momento deescribir losensayos que componen ese
texto, fueron Jung y el psicólogo alemán Wilhelm Wundt, quien había algunas
propuestas para estudiar la magia, ya que este autor consideraba que el
animismo y la filosofía de la naturaleza en el hombreprimitivo eraen el fondo
unarepresentación del alma, ¿Pero comó llegó el primitivo a la intuición del
animismo? Para Wundt por los sueños y el proble- ma de muerte. Véase:
Wilhelm,W. 1916. Elements of folk psycology. Allen & Unwin. 17 Le Bon, G.
1965. Psicología de las multitudes. Albatros. Argentina. 18 (Berenzon,1999:48).
Véase de Freud: Freud,S. 1980. Psicología de las masas y análisis del yo. En
Obras Completas. Amorrortu ediciones. Discordias teóricas de la historia de
mentalidades colectivas Rev. Reflexiones 84 (1): 07-20, ISSN: 1021-1209 / 2005
13 El estudio de la mentalidad colectiva ha de estar amparado a la idea del
inconsciente colectivo, para emprender un estudio que develaría la genética del
inconsciente en la historia de la humanidad. Las mentalidades colectivas
develan sobre todo las reticencias, los resabios o aquello mental que se
prolonga y repite hasta hoy en la cabeza de cada quien. Sigmund Freud, cuando
escribía sobre el interés de la aplicación del psicoanálisis a la historia de
lo cultural, reconocía como: un nuevo instrumento de investigación...Mediante
idéntica transferencia de sus puntos de vista, premisas y conoci- mientos, el
psicoanálisis se habilita para arrojar luz sobre los orígenes de nuestras
grandes instituciones culturales: la religión, la eticidad, el derecho, la
filosofía. Al pesquisar las situaciones psicológicas primitivas de las que
pudieron 19 Las catástrofes son una de esas tantas situaciones que no han
dejado de suceder, y vividas igual- al hombredehoy con los primeros
homosapiens. La humanidad vivió bastantes milenios en este planeta sin saber
cuáles eran los límites de la naturaleza, los desastres naturales eran
fenómenos prácticamente impredecibles. Y han pasado menos de dos siglos desde
que la humanidad ha ido intelectualizando la naturaleza y entendiendo el origen
de estos fenómenos; sin embargo, la racionalización de tales hechos no hace que
a los humanos les acongojen menos las catástrofes o sufran menos en ellas,
tanto los hombres del pasado como los de hoy viven las catástrofes. Lo
importante es que esa continuidad de la catástrofe en la historia humana
permite emprender el estudio de la mentalidad colectiva como la historia del
inconsciente colectivo. El mismo Freud reconoce que: ciente nos aparece, por un
lado, como una continuación del animismo primitivo, que donde quiera nos
espejaba homólogos de nuestra conciencia...los procesos del sistema
inconsciente son atemporales, es decir no están ordenados con arreglo al
tiempo, no se modifican por el transcurso de 20 En concordancia con esta manera
de enfo- car la problemática de las mentalidades, es de rechazarsecualquier
determinismo o extremismo con relación a la mentalidad, como lo ha eviden-
ciado el estudio de Philippe Aries21 que descarta la economía, los modos de
producción y las referencias a los sistemas religiosos como componentes para
explicar el cambio de la imagen de la muerte, paraAriestienemásvalor el
inconsciente colectivo que la materialidad o el pensamiento explícito.
Explicitamente esta postura es inapro- piada para este análisis sobre las
mentalidades colectivas, pues las estructuras sociales y eco- nómicas son un
substrato muy importante para comprender todo el fenómeno de la mentalidad en
la catástrofe y por otra parte, en el estudio del imaginario y las
representaciones. Con esto no se quiere dar la impresión de que se estuviera
proscribiendo la investigación de Aries, ya que su indiscutible aporte al
cuestionar las razones por las que cambia la imagen de la muerte, fueron las que
dieron paso al desarrollo de gran cantidad de estudios a nivel mundial. Solo se
descarta la viabilidad de su proceder metodológico. Cuando se estudia un
fenómeno como la creencia religiosa debe de tomarse en considera- ción que es
expresión de una experiencia originaria que se configura dentro de unos
condiciona- mientos socioeconómicos y culturales. La misma psicología
contemporánea se ha dado cuentadela importancia que posee lo antedicho, el
psicoaná- lisis durante mucho tiempo fue bastante eficiente para ser aplicado
en el individuo occidental, pero presentaba grandes dificultades, por ejemplo
para aquellos psicólogos europeos que intentaban en Suráfrica hacer sus vidas
profesionales.22 19 Freud, S. 1980. Tótem y Tabú y otras obras. El interes por
el psicoanálisis (1913). Amorrortu editores. Buenos Aires. Tomo XIII. pp.
187-188. 20 Freud,S. 1980. Contribución a la historia del movi- miento
psicoanalítico. Trabajos sobre metapsicología y otras obras. Lo inconsciente
(1915). Amorrortu editores. Buenos Aires. Tomo XIII. p.167. 21 AriesP. 1982. La
muerteen occidente. ArgosVergara. Barcelona, 1983. El hombre ante la muerte.
Taurus. Madrid. 22 Guyotat,J. Estudios de Antropología Psiquiátrica. México.
Fondo cultura económica. México. 1994. 14 Rev. Reflexiones 84 (1): 07-20, ISSN:
1021-1209 / 2005 Esteban Rodríguez Dobles Aportes de la psicología al análisis
histórico Es innegable el cambio epistemológico que propició la teoría de Freud
en el ámbito de las ciencias sociales, debido al efecto que el factor psicológico
tendría sobre la historia humana y las explicaciones de los hechos históricos.
Los científicos positivistas más tradicionales se ras- garían las vestiduras al
ver cómo al estudio de la Historia se le daban respuestas y explicacio- nes
basadas en el inconsciente y el imaginario. Según CarlosBarros: Historiatuvo
entresusprimerosseguidoresaWilhem Reich, 23 Así, a nivel internacional se han
desarrollado distintas escuelas y corrientes que investigan la subjetividad,
vinculando el estudio de la Historia y la psicología, y encontrándose por ello
bajo distintas denominaciones: Historia de las mentalidades (Francia), Historia
subjetiva (España), Psicohistoria (E.E.U.U.). La disyuntiva más común que
algunos investigadores han planteado al momento de integrar el análisis
histórico con el psicoanálisis radica básicamente en la percepción distinta del
tiempo que tienen los estudiosos de ambas ciencias.24 Un historiador por lo
general ve el donde cada sección de este es un momento de la historia, lo que
evidencia que la percepción temporal del historiador atañe a una dinámica en
etapas, cronológica y no responde a la lógica del inconsciente que es la
percepción temporal del psicoanálisis. La lógica temporal del inconsciente no
es un continuo, sino un constante devenir del pasado hacia el presente, por lo
cual según De Certeau.25 la Historia y el psicoanálisis tienen dos maneras
distintas de distribuir el espacio de la memoria, respectivamente: la primera
coloca a los sujetos y los hechos que estos concretan uno al lado del otro,
como una sucesión 26 , en tanto el psicoanálisis dispone a los sujetos y sus
hechos uno en lugar de otro, esto es, en síntesis, una manera distinta de
pensar las relaciones del pasado con el presente. Con respecto a adoptar alguna
postura frente a esta disyuntiva, sería inocuo, pues sus diferencias estriban
sobre una determinación de carácter metodológico, mientras el psicoanálisis
está enfocado en una problemática del individuo, la Historia de las
mentalidades tiene su objeto de estudio en el inconsciente colectivo; que ambas
coincidan en un estudio del inconscienteno quieredecir quela concepción
temporal delaHistoriaseainadecua- da para estudiar tal fenómeno, todo lo
contrario, deben complementarse. Es necesario reconocer coincidentemente con De
Certeau, que cuando el psicoanálisis regresó a las configuraciones simbólicas y
a la instanciasimbólicadel mito aportó alahistorici-1) la persistencia y las
remanencias de la irracio- nalidad, 2) una dinámica de la naturaleza [las
pulsiones, los afectos, lo libidinal] articulada sobre el lenguaje. Los aportes
de la psicología, y específica- mente del psicoanálisis, se traducen en un
acer- camiento más intenso a la sociedad y los indivi- duos, mediante una
construcción temporal más humanizada de la historia, y de los argumentos que
explican la historia misma. Berenzon Gorn 23 (Barros,1993:49-67) 24 De Certeau,
M. 1995. Historia y Psicoanálisis. Universidad Iberoamericana, Departamento de
Historia. México. 25 Ibid., pp 93-94. 26 No hay que perder de vista que la
Historia de las Mentalidades guarda un estrecho vínculo con el
MaterialismoHistórico, quedaevidenciadoenel empleo del concepto Dialéctica.
Hegel, el principal filósofo de la Historia , buscó darle un principio de
intelegibilidad a los distintos momentos de la Historia determinando que la
Dialéctica es una expresión del circunstanciado desarrollo del pensamiento y
por esto mediantelaadop- ción de Marx de algunos de estos principios, es que en
laHistoria se habla de etapas o estadios. Discordias teóricas de la historia de
mentalidades colectivas Rev. Reflexiones 84 (1): 07-20, ISSN: 1021-1209 / 2005
15 hace una importante observación, pertinente a lo antedicho: de las
experiencias del pasado es una serie de descubri- mientos y una metodología
falible, no probada del todo, difícil de aplicar aún, pero sin duda la mejor
que existe actualmentepara registrar las superficies rotas y sonorizar las
profundidades de la mente humana. Las experiencias del historiador y el
psicoanalista convergen y se traslapan, aun cuando la percepción psicoanalítica
de la naturaleza humana no sea útil en lo que al historiador concierne. El
fundamento al cual recurre la teoría psicoanalítica para establecer la
continuidad de la experiencia es la pretensión de que todos los seres humanos
comparten ciertas precon- 27 El psicoanálisis ha impregnado la atmósfera con
incógnitas muy profundas, posiblemente debido a que fue compañero de generación
de la teoría de la relatividad y del marxismo, es decir, deun conjunto
deteoríasquellegaron aponer en duda aquella realidad tan real que se había
estado viviendo; las explicaciones científicas dejaron de ser las mismas y ya
ninguna acción podía ser mirada sin pensar en lo que de inconsciente tiene.
Hasta el ámbito de los cuentos infantiles ha comenzado a ser estudiado con el
instrumental psicoanalítico, en un intento por proporcionar con ellos los
elementos necesarios para que desde niños las personas logren procurarse su
significado de la vida.28 Ya para concluir con las aproximaciones que puede procurarse
la Historia de mentalidades colectivas, al emplear una lectura psicoanalítica
de las fuentes históricas, hay que destacar princi- palmente dos. Primero, que
las premisas psicoló- gicas posibilitan el estudio de estructuras psíqui- cas
históricas, esto es, la posibilidad de realizar la propia Historia de
mentalidades colectivas. Y segundo, que el afirmar la existencia del incons-
ciente individual y colectivo permite al estudioso de la mentalidad encontrar
detrás de la historia las reverberaciones de significados y símbolos del pasado
dela humanidad en el hombreactual. El problema de la muerte en la mentalidad
humana29 Anteriormente se comentaba que el psi- cólogo alemán Wilhem Wundt fue
quien empe- cosmovisión de la humanidad y condición pre- via para que fuese
posible la existencia de las religiones- podía haber sido originado por los
sueñosy el problemadelamuerteen lospueblos primitivos. Y qué situación más que
la muerte misma atraviesa la historia de la humanidad y devela lo profundo de
la existencia humana, como experiencia de vida, si no es el hecho de dejar de
existir. Probablemente, el ser humano es la única criatura sobre este planeta
cuyo razonamiento le permite tener conciencia de sí. Martínez Gil, cuando
escribió sobre la muerte, enseñaba que: tiempo y en todo lugar impone su
presencia y una misma significación: el frustrante término de la vida humana...
Toda actitud ante la muerte supone o una negación radi- cal que lleva al
nihilismo, o por el contrario, un sistema de adaptación, un intento de integrar
lo desconocido, lo 30 27 (Berenzon,1999:107) 28 Bettelheim, B.
1977.Psicoanálisis de los cuentos de hadas. Editorial Crítica. Barcelona.
(título original en inglés The uses of enchantment. The meaning and importance
of fairy tales 1975). 29 La profesora Carmela Velázquez ha realizado algunos
estudios sobre este tema para el siglo XVII, basandose en un análisis de
testamentos, divide en dos niveles (espiritual y legal) la función de los
mismos; de esta manera logra una aproximación a la mentalidad, la creencia, las
prácticas funerario-religiosas y su relación con la iglesia, logrando así
mostrar parte importante de las actitudes religiosas ante la muert
.
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